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Una foto peronista y un paño de lágrimas en la fundación

Los -4° del pasado miércoles 13 de junio le pusieron marco no solamente a los actos habituales de cada aniversario de la fundación de San Juan, sino también a un capítulo político con apariencia de visita protocolar e innegable contenido político. Invitado por Franco Aranda, anfitrión de la celebración y dueño de casa, llegó a la provincia el intendente de la ciudad de San Luis, Enrique Ponce.

El puntano, históricamente enfrentado a los hermanos Rodríguez Saá, atraviesa por su segundo mandato al frente del municipio más importante de la vecina cuyana. Su presencia en San Juan fue atribuida al interés político de mantener un contacto, fugaz pero registrado convenientemente, con el gobernador Sergio Uñac.


La foto apareció finalmente en su perfil oficial de Facebook: “Feliz cumpleaños San Juan de la Frontera. ¡Muchas gracias por permitirme el honor de participar de la noche de gala en su aniversario hermanando nuestros pueblos!”, posteó el cacique de los pagos del Chorrillero. En la galería de imágenes, la primera fue la que ilustra esta nota.


Un baño de peronismo, para un cacique que circunstancialmente está muy cerca del diputado nacional Claudio Poggi, ex gobernador y gran retador de los Rodríguez Saá en las legislativas de 2017 con el sello de Cambiemos. Ponce no es macrista. Juega de líbero, definió un dirigente justicialista sanjuanino. Tiene hilo en el carretel todavía. Y en ese trayecto, la vinculación con Uñac parece un paso necesario.


No es que el sanjuanino vaya a inmiscuirse en la interna peronista de San Luis. Los puntanos tienen sus lógicas y sus situaciones puntuales. Ponce gobierna el principal distrito, que sumado a Villa Mercedes definen buena parte de la elección provincial. Esto lo convierte en un factor clave para 2019.


Reveló una fuente calificada que Ponce tiene una “envidia sana” de San Juan, donde hay un conductor peronista con un partido ordenado, joven y con proyección nacional. Dentro del esquema de Uñac, Aranda se convirtió en receptor de ese tipo de elogios y de incontables consultas sobre los planes que tiene el pocitano a futuro.


El puntano llegó a San Juan el martes 12 de junio previa invitación de Aranda en el almuerzo que compartieron los intendentes de las capitales provinciales con el presidente Mauricio Macri el pasado 29 de mayo en la Casa Rosada. El sanjuanino solamente hizo dos convites. Uno al puntano Ponce. El otro, al riojano Alberto Paredes Urquiza, también justicialista. Este último se excusó por razones de agenda. El primero no perdió la oportunidad.


Nótese además que Aranda obvió convocar a su colega de la capital de Mendoza, el radical Rodolfo Suárez. Signo inequívoco de que, más allá de lo protocolar, pesó lo político. Al sanjuanino sus pares intendentes peronistas lo abordaron en aquel almuerzo con Macri preguntándole insistentemente por Uñac. El pocitano genera cierta expectativa a futuro, con el cartel de la renovación. A los caciques comunales –a varios de ellos- les cuadra la figura lo suficiente como para entender que hay que preservar el vínculo.


Entre los interesados por Uñac, se anotó el intendente de San Fernando de Catamarca, Raúl Jalil. “El Turco” es cercano a Aranda y el diálogo político entre ambos, frecuente.


Hablaron nuevamente sobre la proyección nacional del sanjuanino el 29 de mayo a escasos metros de la mesaza presidencial. También se mostró entusiasmado en conocer los planes del sanjuanino el intendente de la Ciudad de Misiones, Joaquín Losada, un dirigente de raíces radicales pero que siempre terminó jugando asociado al justicialismo.


El puntano Ponce se quedó con la exclusividad el 12 y 13 de junio. Vino, tuvo el gesto de cortesía con Aranda y de paso se pudo tomar una foto con Uñac para regresar con el trofeo debajo del brazo, en la previa de un año electoral en el que toda gestualidad cuenta. Lo logró sin pasar por la garita de los Rodríguez Saá.


Antes tuvo un encuentro a puertas cerradas en el despacho de Aranda, en el que hablaron de lo mismo que se conversa cada vez que se juntan dos o más intendentes, particularmente del justicialismo: el difícil momento que atraviesan por imperio de la política económica nacional.


Aranda y Ponce desplegaron el paño de lágrimas. Si bien la situación ordenada de San Juan y San Luis les permite tener otro clima en sus respectivas comunas, los intendentes no tienen cómo defenderse del aumento de precios constante. El aumento desbocado de precios les devora los presupuestos. Ocurre que tienen básicamente dos fuentes de ingresos: la recaudación de tasas y la coparticipación. Con respecto a la primera, en época de crisis el vecino lo primero que relega es precisamente el pago al municipio.


Y aunque el cumplimiento se mantuviera intacto, de todas formas no se ajusta por inflación. Siempre queda retrasado. Al igual que la coparticipación. Analizaron los intendentes que tanto las provincias como la Nación “se pueden defender un poco mejor”, porque tanto Ingresos Brutos como IVA están atados a los precios. Productos o servicios más caros, tributan más. Hay una relación directa.


Aunque la política de ajuste aleje los auxilios financieros, más que nunca se vuelven imprescindibles. El diseño político en la víspera del año electoral, también.


FUENTE: EL TIEMPO DE SAN JUAN