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Un ciclista italiano desnuda corrupción en el Tour de San Luis

Dos años después de la cancelación del Tour Internacional del San Luis el ciclista ex ciclista profesional Ricardo Ricco ha publicado en Italia un libro donde destina algunos párrafos nada conceptuosos para la carrera armada por Alberto Rodríguez Saá.

El Alberto pensó que con el Tour proyectaría su figura al nivel nacional e internacional a un costo que orillaba los tres millones y medio de euros por carrer, sin que ese dinero haya significado una mejora deportiva para la provincia ni tampoco haya reportado a la provincia ganancias a nivel turístico.

El libro de Ricco deja al descubierto la estrategia del gobierno y de los organizadores, quienes contrataban algunas pocas figuras convocantes a las que les pagaban una suma en euros de acuerdo a las pretensiones de cada uno. El resto de los corredores venían a San Luis solamente con gastos de pasajes y alojamiento, en su mayoría selecciones nacionales armadas para la ocasión, donde la organización ubicaba a corredores casi retirados que en el pasado habían obtenido alguna repercusión en Europa.

Ricardo Ricco en 2007 era en San Luis un perfecto desconocido, sin embargo en Italia era uno de los jóvenes ciclistas profesionales que despuntaban como el futuro del ciclismo mundial. Ricco obtuvo en el Tour de San Luis la primera victoria del año en la localidad de Merlo con el equipo Saunier Duval y en su libro cuenta que le pagaron seis mil euros en negro y que vino porque era amigo de Gilberto Simoni, líder hasta entonces de Saunier Duval. Simoni convocó a un grupo de corredores amigos y los invitó casi de vacaciones a San Luis como inicio de temporada, pero fue tal la imprevisión que ni siquiera ruedas de auxilio suficiente trajeron.

Una de las críticas formuladas al Tour de San Luis fue siempre la poca confiablidad de los resultados de los análisis antidóping y en ese aspecto Ricardo Riccó –suspendido de por vida por sucesivos resultados positivos- cuenta que se notaba mucho que no había antidóping porque “corredores argentinos gordos iban a 50 por hora, con tirones de media hora”.


Sin embargo el gobierno vendía el Tour como la mejor carrera americana cuando en realidad para los europeos era un pasatiempo que les aseguraba durante el invierno europeo presencia en los medios pagados por la organización y un cómodo inicio de entrenamiento. Mientras tanto el gobierno derrochaba una fortuna que a las arcas de la provincia le costaron aproximadamente mil millones de pesos y que solo sirvieron para el enriquecimiento de organizadores, funcionarios y dirigentes.