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Tras 35 años, el gobierno reconoce que la Policía no tiene protocolos de funcionamiento

Alberto Rodríguez Saá dio ayer en Terrazas de Portezuelo una desopilante charla a los jefes policiales en la que dejó en evidencia la nula formación y organización policial en diversos temas.

Esto no llamaría la atención si el gobernador fuera novato, pero pertenece a una fuerza política familiar que gobierna desde hace 35 años la provincia y no ha logrado darle forma profesional a diversos aspectos de una institución estatal.

La charla, párrafo a párrafo, impresionó por lo naif de los dichos e improvisadas ideas que se manifestaron en vez de plantear un programa serio y diseñado para que la policía de San Luis se profesionalice. Cada punto dejó en evidencia que durante 35 años no se han creado ni siquiera los protocolos mínimos para que la institución sepa cómo actuar en áreas que les competen directamente.

Una de las afirmaciones más inquietantes fue aquella en la que reconoció que se habían realizado acciones de inteligencia sobre políticos de San Luis y ciudadanos en general; “en algún momento o alguna vez se hacía inteligencia sobre los ciudadanos y esto es muy malo. Nosotros en San Luis no queremos eso. ¿A ver qué hace un político?, por ejemplo. Eso está muy mal, eso no se hace. Eso no. Inteligencia se hace sobre los delitos, los posibles delitos o los posibles delincuentes, por si tenemos sospecha o lo que fuere, o si vamos a hacer alguna acción o allanamiento. Esto lo saben mejor que yo. Pero me gusta ratificarlo”. Luego de 35 años de democracia el gobierno provincial estaría aprendiendo a no perpetuar las prácticas policiales de la dictadura.

Policía turística:

Alberto Rodríguez Saá reconoció que desde el gobierno “no se sabe cómo ni por qué, pero todos los años aumenta un 5 ó 7%” el turismo en la provincia. ¿Si no sabe por qué ni cómo, cómo sabe que esa es la cifra de crecimiento? Tal vez la esté midiendo el mismo que mide el desempleo en la Provincia que tampoco sabemos por qué ni cómo es tan bajo en los números cuando en la realidad es altísimo.

Así como no sabe por qué pasa lo que pasa con el turismo, dio a entender que la policía no tiene protocolos turísticos y debe crearlos. 35 años después se anotician que hace falta una policía turística o al menos policías de calle formados en tratar a las personas de manera correcta. La propuesta sería cosmética: uniforme diferente, ayudar al turista si le arrebatan la cartera cosa que ya incumbe a la policía per sé, etc. El gobernador considera que la policía debe hacer el trabajo de organizadores de eventos: ver si tienen el ticket, ¡ubicarlos en el asiento!. Imaginemos, nada más tranquilizador en vacaciones que ver un show controlados por policías desde el acceso con ticket hasta el asiento, ni en la ex Unión Soviética se animaron a tanto. O sí. Llegados a este punto ya entendimos que la policía turística será otro fracaso, no tienen idea cuál debe ser su función.

Niñez, adolescencia, mujer y violencia de género:

Según las palabras de Alberto Rodríguez Saá a los policías, el es un machista recuperado: “a mí me reeducó la Tona y luego mi hija, y me siguen reeducando”, dijo ayer en Terrazas dirigiéndose a las mujeres policías a las que les pidió coraje y responsabilidad. ¿No sería mejor que capaciten a la plana masculina de la policía en no perpetuar los malos hábitos de la cultura del patriarcado en vez de exigirles a las mujeres redoblar esfuerzos en reeducar hombres? Las mujeres no están para reeducar machistas, los hombres son los que deben realizar la propia deconstrucción de su machismo. Demasiado tienen ya las mujeres con soportar las violencias diarias simbólicas, psicológicas y físicas.

En otra operación maquillaje, la cuestión de género en la fuerza policial se resolverá, según el gobernador, dando visibilidad a las cosas buenas que produzcan las mujeres policías. O sea, van a tener que hacer más que los hombres para ser visibilizadas, como en casi todos los lugares de la sociedad que hacen el doble para llegar a los mismos puestos que los hombres. Desopilante la reeducación del gobernador.

Otra frase que marcó el desconocimiento total sobre cada problemática es que la sección “todos en la misma bolsa” será la Dirección de Niñez, Adolescente y Violencia: “¿por qué no tenemos protocolos de cómo debemos cuidarlos sin meternos en la vida privada, sin ser represores ni nada de eso?”. Tres décadas después están entendiendo el concepto de respeto al otro, pero todavía no tienen protocolo, tal vez en dos décadas más de gobierno lo logren. Podrían empezar por evaluar cómo se trata a los menores y adolescentes en prisión, tema por el que la provincia se destaca por estar en franca violación de los derechos humanos.

Policía del Medio ambiente:

 “En la Policía de Medio Ambiente no se restrinjan, por ejemplo, en los incendios. Los incendios son cuidado del medio ambiente, sin duda. Pero tienen que ampliar la mirada: cuidar los lagos, cuidar los ríos, cuidar el manejo de la basura”, dijo el gobernador. Otra vez, en 35 años no generaron un protocolo para evitar que se tire basura en cuanto espacio serrano existe, recién ahora está sugiriendo crearlo. Nada dijo de cuidar la fauna y la flora, de capacitar a la policía en qué hacer ante la presencia de fauna, en educar a la sociedad sobre cómo manejarse con la fauna que nos rodea y no afectarla, no hay protocolos ni normativas que cuiden árboles y fauna ante el avance del negocio inmobiliario.

 En otra frase develó  que hasta ahora no se hacen controles periódicos del agua de ríos y lagos desde el Gobierno provincial: “cuando detecten que el agua está contaminada o periódicamente tener informes, buscar la manera, cómo está la ley, de cómo evitamos esta problemática”.

Sobre los bomberos deslindó toda responsabilidad como si no dependiera del Gobierno aportar las partidas necesarias para que tengan el equipamiento básico para combatir el fuego y limitó la función de los bomberos voluntarios “para multar los casos de cuando tiran basura” cundo ya existe un área del gobierno provincial con poder de policía que cobra sueldos para eso.

En las demás sugerencias de maquillaje se refirió a poner custodia femenina cuando viaja pero acá no, sigue con la masculina; en sacar a pasear más seguido los caballos, los perros y las bandas policiales para “darle prestigio” a la institución en el trato con la gente.

Más de tres décadas de gobierno en la provincia de San Luis para enterarnos que todavía ni han empezado a concretar protocolos policiales.