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Temor e indignación de usuarios ante la posibilidad de espionaje del Gobierno a través del WIFI

¿Es segura la red pública de wifi del Gobierno provincial o todo lo que hacen los usuarios en sus teléfonos celulares y laptops hogareñas podría estar siendo espiado?

Un par de meses atrás, Alberto Rodríguez Saá en una charla con la nueva cúpula policial dijo que “espiar a los opositores no está bien, eso no debe hacerse”, con esos dichos reconoció que había espionaje utilizando las fuerzas de seguridad, entre otras. No es como en las viejas películas, que un espía sigue por todas partes de manera física a su objetivo; hoy todo es más fácil a través de la tecnología y la red de wifi provincial que es manejada por el gobierno y que tiene acceso a todas las actividades que se desarrollan en ella.

Hace apenas un par de semanas esto volvió a ponerse en el candelero cuando Alberto Rodríguez Saá acusó a un medio periodístico por publicar un video filtrado del celular de una ex ministra. El gobernador atacó con nombre y datos al dueño del sitio Zbol, pero lo más alarmante es que el mandatario provincial en su discurso dio datos de la hora en que se había publicado el video en el sitio mencionado que fue automáticamente hackeado en ese momento.

A partir de este hecho, Diego Masci, propietario del sitio Zbol ha iniciado acciones legales por “delito informático” por el hackeo a su sitio por la violación del artículo 153 del Código Penal además del ataque a la libertad de prensa que esgrimen en la denuncia.

Los programadores y hackers éticos que detectan fallas en los sistemas de wifi públicas han encontrado que los routers hogareños y prácticamente cualquier router es fácilmente hackeable y puede recibirse toda la información que se transmite a través de las redes públicas. De hecho, el propio sistema operativo de las computadoras da una alerta de seguridad cada vez que una persona se conecta al wifi público.

En San Luis, la ciudadanía está poniendo toda su información y conectándose a una red a la cual el Gobierno provincial tiene acceso en todo: qué hacen, a qué sitios entran, con quién se comunican, desde qué celular lo hacen, cuales son sus claves personales, etc. Y esa es la razón por la cual el gobernador tenía el dato preciso de la hora en que fue publicada una noticia en un servidor, porque tiene acceso al servidor de la red y todo puede ser rastreado.

Los más vulnerables son los celulares, donde es mucho más fácil espiar lo que sucede cuando se conectan al wifi público además de las apps no seguras que roban datos personales, por eso empresas como Twitter y Facebook han comenzado a encriptar su información para que no sea leída por terceros pero los programas de crackeo también se sofistican, se bajan de internet para espiar a otros, y pueden robar también las cookies creadas al ingresar a redes o servidores y recibir las comunicaciones como si fueran propias.

El Gobierno podrá decir que la red es segura, pero los informáticos saben que no, los sistemas no actualizados en las computadoras y smartphones son víctimas comunes pero si el que tiene acceso es el que maneja la red pública no hay parche que valga ni actualización que te salve.

Con el caso del sitio Zbol, los informáticos locales volvieron a ponerse en pie de guerra: “la gente no sabe cómo proteger sus comunicaciones, y si le agregás que manejan el servidor a través del cual pasan todas las comunicaciones, nada te salva de estar siendo espiado, de ver en tiempo real lo que estás haciendo en tu celular o notebook, de tener acceso a tus passwords y al disco de tu máquina y extraer lo que quieran”.

La única manera en que el Estado provincial debería acceder a esos datos que dio el gobernador en su discurso es por una orden judicial a través de un proceso por una causa de presunto delito pero no lo está haciendo así y está utilizando su sistema de red wifi y su servidor para espiar a los opositores, y a quien quiera, llamesé espionaje industrial, empresarial y toda la captura de datos que se les ocurra.

Ni Orwell se imaginó un Gran Hermano así.