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¿Te acordás de Sanfilippo? ganaba el equivalente a 75 planes sociales y le entregaron tres casas

José Sanfilippo hoy es más conocido por los exabruptos que recogen los programas de archivos faranduleros que por su trayectoria deportiva. Con Cuatro temporadas como goleador indiscutido de San Lorenzo en la década del 60, gracias a las que muchos hinchas entrados en años lo recuerdan como “mejor que Batistuta”, con los años Sanfilippo se transformó en el puching ball del Cabezón Ruggeri y del mismísimo Diego Maradona en esos programas que discuten de fútbol a los gritos. Sin embargo, si algo le faltaba a la trayectoria del Nene luego de acompañar a Juan Domingo Perón en el regreso del 17 de noviembre de 1972 y luego de que Osvaldo Soriano lo idolatrara en la carta publicada por Eduardo Galeano en “El fútbol a sol y sombra”, era dirigir un equipo de San Luis.


Alberto Rodríguez Saá tiene esas cosas y un buen día sorprendió a todos con una de esas brillosas iniciativas, cuando entonces nos enteramos de que el gobierno de San Luis había contratado al goleador jubilado teñido de color zanahoria para que dirigiera el equipo del Plan de Inclusión. Al equipo le pusieron Deportivo La Punta y Sanfilippo se vino entonces a vivir a San Luis con dos sobrinos que le ayudarían a reclutar los nuevos talentos salidos de las parcelas del plan, quienes con calzarse los cortos e ir a probarse ante el verborrágico entrenador podían comenzar a soñar con un destino de grandeza como el de Funes o Messi.


El primer problema para el gobierno se presentó cuando les tocó explicar por qué cuando en 2007 un beneficiario del plan ganaba 400 pesos, un maestro de sueldo básico ganaba 700, Sanfilippo recibiría por un año la escandalosa cifra de 360 mil pesos, algo así como 30 mil pesos mensuales (equivalentes a 75 planes sociales) para dirigir en un estadio de 7 millones de dólares que solo se usaba para que entrenaran los posibles nuevos talentos y para que cada tanto esos muchachos disputaran un partido.


Además luego trascendió la otra parte del estropicio económico, porque a los 30 mil mensuales se le sumaron tres casas en el barrio de Los Lapachos, un barrio cerrado lujoso construido por el mismo gobierno que siete años después dijo que solo inscribiría para casa y trabajo a los nacidos en San Luis.


Naturalmente que para decir barbaridades nadie mejor que Sanfilippo y fue entonces que el ex delantero del Ciclón se mandó una de las suyas cuando aseveró que “No puedo ganar menos que eso, ya que en mis manos se encuentra un equipo de futuras estrellas que pronto van a valer millones. No piensen en lo que el Estado gasta sino en lo que va a recibir cuando venda a estos jugadores”, dijo.


Los hinchas de fútbol, cual más cual menos, recuerdan jugadores de mala factura, que ayudados por técnicos metidos en el “vamo y vamo” con los contratos y las ventas posteriores, pudieron disputar un par de partidos en primera. No fue el caso del equipo de Sanfillippo, porque a pesar de la grandilocuencia de los anuncios de Rodríguez Saá de que Deportivo La Punta era un equipo destinado codearse en la elite de los torneos de AFA, a poco andar fue eliminado del Argentino C cuando perdió por 1 a 0 con el humilde equipo de ASEBA, en un campeonato donde el equipo del Nene solo consiguió empatar un partido y fue derrotado en los otros dos.


Para colmo, Walter Sanfilippo, el sobrino y ayudante de campo del Nene, ese mismo año dirigió el equipo de fútbol que representó a San Luis en los Juegos Binacionales de la Integración y salió último. Sanfilippo luego del fracaso futbolístico en La Punta desapareció de San Luis, pero entonces todos se preguntaron ¿qué pasó con las tres lujosas que casas que el gobierno le cedió como parte de pago en el contrato? Pues bien, resulta que el técnico dejó trascender que hizo un mal negocio con un empresario frutihortícola de Mendoza y para saldar la deuda entregó los inmuebles. Otros dicen que a las casas las hizo plata y piró sin dejar rastro.