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Subió la indigencia en San Luis


Los planes sociales no estarían llegando a los sectores más golpeados de la sociedad en la provincia. El 28 de marzo el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) publicó las cifras de Incidencia de la pobreza e indigencia en 31 conglomerados urbanos de Argentina según mediciones realizadas en el segundo semestre de 2017. En San Luis los resultados no son alentadores ya que si bien el informe marca una disminución de los hogares pobres del 1%, se registra un aumento de los hogares indigentes del + 0.3%.


A nivel país los datos generales establecen que “en el segundo semestre de 2017 el porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza es del 17,9%; estos comprenden el 25,7% de las personas. Dentro de este conjunto se distingue un 3,5% de hogares indigentes que incluyen el 4,8% de las personas. Los indicadores mencionados registran una disminución de la pobreza y la indigencia con respecto al primer semestre de 2017 y los consignados en el segundo semestre de 2016. Los resultados provienen de la información de la Encuesta Permanente de Hogares y la valorización de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total.”

Desglosando la información del INDEC, los datos de la provincia de San Luis sobre Pobreza e Indigencia arrojaron estos datos:

Hogares de San Luis pobres: 11.489 (16,5%). Personas pobres: 53.795 (23,8%)


Hogares de San Luis indigentes: 1.034 (1,5%). Personas indigentes: 4.468 (2%)


El concepto de “línea de indigencia” (LI) procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. De esta manera, los hogares que no superan ese umbral o línea son considerados indigentes. El procedimiento parte de utilizar una canasta básica de alimentos de costo mínimo (CBA) determinada en función de los hábitos de consumo de la población definida como población de referencia con base en los resultados de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHo) de 1996/97 validada con la ENGHo de 2004/05.


Asimismo, el procedimiento en uso toma en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para esa población (según “Composición de las canastas básicas alimentarias regionales del adulto equivalente” presentadas más adelante). Una vez establecidos los componentes de la CBA, se los valoriza con los precios relevados por el índice de precios al consumidor (IPC) para cada período de medición. Dado que los requerimientos nutricionales son diferentes según la edad, el sexo y la actividad de las personas, es necesario hacer una adecuación que refleje las características de cada individuo en relación con esas variables, para lo cual se toma como unidad de referencia al varón adulto, de 30 a 60 años de edad, con actividad moderada.