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Se le vino la noche a varios ministros de Alberto Rodríguez Saá

Malos desempeños, fuertes internas y falta de fondos por exceso de gasto serían algunos de los motivos por los cuales Alberto Rodríguez Saá estaría evaluando reemplazos en algunas carteras ministeriales. Un nuevo pedido de renuncias masivas en este momento lo haría ver débil y trastabillando ante el escenario nacional al que pretende seducir.


Según trascendidos de una fuente muy cercana a la primera línea de Terrazas del Portezuelo están en la mira los ministros con más problemas en estos últimos meses post electorales. Hacienda sería uno de los primeros ministerios en considerarse para reemplazos ya que los números de la provincia están mal, al punto que el gobernador reconoció en un reportaje publicado el domingo en el diario Página 12 que la provincia “está al borde del default”. La ministra de Hacienda, Natalia Zabala Chacur, está haciendo agua ante el explosivo gasto público generado por los planes y reparto de fondos realizados en la campaña a senador de Adolfo Rodríguez Saá.


Los pagos a proveedores y empresas que llevan adelante la construcción de las obras está atrasado, de las viviendas ni se habla. Dicen que tampoco tiene la suficiente cintura política para negociar una crisis como la que ya se anuncia con los gremios docentes que solicitaron un aumento del 35%; y se suma que la provincia no recibirá fondos extras al haberse auto-excluído de la firma del Pacto Fiscal con Nación que rubricaron los demás gobernadores.


“Es muy probable que mueva a alguien de mucha confianza y experiencia a ese lugar” dijo la fuente cuando se le solicitó arriesgar nombres y que suenan dos o tres contadores que tienen altos cargos en Hacienda y hasta una ex ministra de Obras Públicas. “Más que nunca necesita los experimentados porque este año comenzó difícil para la provincia y nadie sabe cómo va a terminar. Nunca estuvimos tan complicados”, afirmó con preocupación.


Otros dos Ministerios donde las cosas están que queman son Educación y Desarrollo Social. El primero tiene como titular a Natalia Spinuzza a quién nadie le estaría dando votos de confianza para destrabar el conflicto docente que ha ido in crescendo desde las escasas y poco exitosas reuniones que sostuvo con los gremios junto a su par de Hacienda. Hay quejas de que el llamado a cubrir cargos sale encima de la fecha de inicio del ciclo lectivo y que recién ahora comenzó a recorrer los edificios para ver el estado de la infraestructura escolar. “Se le hizo tarde para todo” dicen en Portezuelo y no niegan que se ha mencionado como uno de los posibles reemplazos al actual rector de la ULP Fernando Salino, que ya ocupó ese cargo. Otros dicen que no será Salino porque “al Alberto no le gusta repetir figuritas en el mismo lugar, las va rotando”.


Desarrollo Social es el que más movimientos de ministros ha tenido en dos años. Sergio Tamayo es el tercero en ocupar el cargo en esta gestión luego de Alida García Peanut y Angélica Torrontegui; está al frente de ese ministerio en esta etapa superpoblada de planes sociales provinciales. 


El presupuesto aprobado de 650 millones para todo el año ya quedó chico. Desbordado por los reclamos y protestas de personas que quedaron fuera de los planes y programas, los que fueron dados de baja y la prensa recordándole los 20.000 beneficiarios que no tienen tareas asignadas, Tamayo no está pasando por un buen momento en el sillón ministerial. La escasez de ideas es otro de los obstáculos además de la falta de dinero en el mediano y largo plazo: lejos de capacitar al personal o generar trabajo de calidad que produzcan beneficios a la provincia regresaron las famosas “parcelas” con coordinadores como hace quince años atrás. Tareas a destajo que hoy se hacen con máquinas eficientes son realizadas a pulso con herramientas rudimentarias por mujeres y hombres al rayo del sol. Otra tanda de mujeres en particular fue derivada a la escuelas, si antes faltaban ordenanzas ahora hay cinco o más por turno.


El descontrol en esa área es total y ya se barajan nombres de reemplazo como el de Florencia Sergnese que es Secretaria de Estado de Urbanismo y Parques, pero que tampoco tendría muchas ideas en carpeta más que mandar a sacar yuyos o limpiar pisos a los veinte mil planes sin ubicación laboral en el Estado provincial.


En Turismo están monitoreando cómo se maneja Aldo González Funes con los escándalos de ríos apropiados por privados como el reciente caso de Nogolí y las noticias sobre mortandad de peces en el lago Potrero de los Funes. Lo que nadie pone en duda es que no hubo campaña turística, la temporada fue floja y solo se le ocurrió llevar promotoras a repartir volantes en tiempos en que toda la publicidad turística circula por internet y la información de destinos es buscada mayormente por las mujeres. Un desconocimiento total del concepto actual de turismo en la región y el país es lo que viene demostrando cada funcionario que llega a ese puesto en el gobierno a lo largo de los años.


Graciela Corvalán fue nombrada en Salud para apagar un incendio que comenzó con el Centro Oncológico sin radioterapia que dejó la gestión anterior, continuó con las denuncias y el escándalo por las muertes de parturientas en la Maternidad Teresita Baigorria y se extendió en Merlo con los reclamos por el hospital. Es una de las áreas más sensibles porque ciclo a ciclo no logran mejorarla y en el interior continúa la pérdida de profesionales y recursos. Los consultados coinciden en que Corvalán va a terminar las obras de hospitales porque eso es lo que sabe hacer pero los problemas estructurales de otorgamiento de turnos sigue sin resolverse y la falta de profesionales y especializados no tendrá solución en este año.


Habrá que esperar para ver quiénes saldrán indemnes de esta “crisis de los ministerios” de Alberto Rodríguez Saá y quienes saldrán volando.