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San luis, la provincia con peor respuesta ante la crisis económica del coronavirus


La consultora Analytica publicó un informe titulado “Monitor de respuesta local Covid-19”, donde ubica a San Luis en el último lugar entre las provincias que peores medidas adoptaron para paliar la crisis económica derivada de dos meses de cuarentena. En honor a la verdad, San Luis no adoptó ninguna medida paliativa concreta en beneficio de los puntanos, sino que, por el contrario, Alberto Rodríguez Saá destinó su más denodado empeño en trabar no solo la actividad económica provincial, sino que además dispuso medidas que fueron calificadas como perversas, ya que no solo perjudican a poblaciones enteras de la provincia, sino que también encontró la manejar de afectar a quienes transitan por la Ruta 7.

En medio de una desgracia mundial, el gobierno de San Luis dispuso el encierro policial de la provincia y derogó de facto el decreto nacional de circulación, imponiendo uno propio que prohíbe el ingreso inmediato de personas a la provincia, quienes han permanecido varadas en los puestos limítrofes.

Si antes San Luis era un feudo manejado por un monarca caprichoso, ahora la situación empeoró hasta el límite absurdo de que grupos de cien personas permanezcan amontonadas en los principales ingresos durante tres días, sin posibilidad de bajarse de los autos nada más que para ir al baño, una pequeña dependencia interna dentro de los puestos de guardia, con solo un inodoro y un lavamamos, con el riesgo sanitario que esa arbitrariedad supone.

Rodríguez Saá dejó al descubierto entonces que “la provincia mejor administrada” solo produce granos y vacas dependiendo de manera absoluta del subsidio nacional para el funcionamiento del Estado. Según el informe publicado por la web La Política on Line, San Luis vuelve a aparecer como una de las provincias que peor trata a los municipios, porque Rodríguez Saá una vez más retuvo los fondos extraordinarios que el Estado Nacional envió para que los municipios enfrenten la pandemia, dejando a los intendentes opositores a la buena de Dios.  Pero no conforme con repetir la receta de siempre Rodríguez Saá avanzó también contra la actividad privada y dispuso que los comerciantes para poder reabrir después de dos meses sin trabajar, antes deben ponerse al día con los impuestos.

Enancado en los casi 20 días sin casos positivos de coronavirus, el gobernador embriagado de autoritarismo decidió que quienes ingresen alimentos a la provincia deben llegar hasta un punto intermedio situado a más de 10 kilómetros de las principales ciudades, dejar allí el cargamento para que entonces los comerciantes fleten otro transporte, con más mano de obra y trasladen de ese modo la carga hasta el centro de la ciudad, encareciendo el costo de los alimentos en una provincia donde el 70 por ciento de la población vive de planes sociales.

Para rematar los desaciertos, el gobernador de San Luis denunció que cinco personas ingresaron a la provincia escondidas en camiones y las culpó de ser los causantes de la postergación en los trámites de autorización para la habilitación del funcionamiento de pequeños comercios. Incluso, desde un troll center clandestino el gobierno viralizó el nombre, la foto y la dirección de una de esas personas.