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Rodríguez Saá ataca desde su diario las obras de la Municipalidad de San Luis

El frenético ritmo de obras públicas y programas orientados a los vecinos por la Municipalidad de San Luis ha enojado a Alberto Rodríguez Saá que viene prometiendo hospitales y viviendas desde las campañas de 2015, 2017  y ahora vuelve a prometer las mismas obras hacia el 2019 sin haber concretado ninguna, ni el hospital modelo que dijo en 2017 estaría listo en 15 meses ni las viviendas para las cuales hizo que miles de puntanos se inscribieran.

Ante la impotencia del Gobernador por no poder realizar sus promesas luego de haber dejado en rojo la provincia por los gastos de campaña de su hermano Adolfo, ha vuelto a atacar la gestión de la ciudad de San Luis desde su diario. Para eso recurre al presidente del Concejo Deliberante, Roberto González Espíndola, un advenedizo que llegó a concejal con la boleta de la reelección de Enrique Ponce en 2015 y después traicionó a los votantes entregándole la banca a los Rodríguez Saá. González Espíndola genera todos los mandados que le hace Alberto para luego convertirlos en noticias contra la gestión municipal. Hasta ahora cada acción le viene saliendo mal porque la agilidad administrativa y creativa de la Municipalidad y su gente convierten cada situación en una oportunidad para mejorar la vida de los ciudadanos de San Luis.

El asentamiento La República bulle de actividad desde que, por pedido de Enrique Ponce, el Concejo finalmente expropiara las tierras para darle una solución a las miles de personas de bajos recursos que se habían instalado de manera precaria allí. Hoy las máquinas municipales cavan líneas para instalaciones de agua y cloacas. El municipio traslada en estos días toda la Secretaría de Desarrollo Social a las puertas del barrio 9 de Julio para estar cerca de los vecinos más humildes e implementar el nuevo Plan Municipal de Alimentación Saludable que combatirá la desnutrición y los efectos adversos de los merenderos AG-22 que enferman a los niños con azúcares y harinas refinadas.

Al mismo tiempo, la actividad de obras en otros sectores de la ciudad no para. No solo están activos los siete (7) edificios de los Centros de Gestión Municipal en lugares estratégicos de la ciudad para estar cerca del vecino sino que además los espacios públicos se renuevan, las calles se asfaltan, los servicios básicos se extienden. Hace pocos días se abrió definitivamente el primer centro en toda la provincia para Mujeres Víctimas de Violencia de Género y es obra de la Municipalidad de San Luis con los aportes de dos gobiernos distintos a nivel nacional. Esto habla de que la capacidad de gestión de un intendente o gobernante tiene que tener como eje a los vecinos y no las peleas políticas.

Al mismo tiempo, Ponce no se detiene en continuar dándole a la capital de San Luis la imagen de verdadera capital de provincia que merece, en estos días se está culminado la obra del nuevo puente peatonal que unirá la Avda Illia con el Centro Cultural La Vía para prolongar la ciudad hacia los terrenos recuperados por el municipio en Granja La Amalia, donde también se trabaja en urbanización y un parque de la Memoria.

Tal magnitud de obras hechas con fondos del municipio y sin ninguna ayuda provincial ha enfurecido al gobernador que desde su diario ataca con pequeños dardos ineficaces las obras municipales. Entre pedidos de informes del Concejo, denuncias de personajes que les responden políticamente y las permanentes quejas por los tiempos de obras, los escribas del diario de la familia Rodríguez Saá se han quedado sin letra. Cuando hablan de tiempos de obras es como escupir al cielo, su dueño aún no ha empezado ni una de las obras que prometió para su gobernación ni durante la campaña a senador de su hermano.

Si el municipio está trabajando en un barrio, el diario se encargará de marcar lo que está faltando en otro lado, ocultando las obras que se están haciendo. Deberían recordar que mientras los intendentes de los Rodríguez Saá gobernaron la ciudad, prácticamente no tuvo obras propias en casi 30 años.

La recuperación del predio municipal en el Puente Blanco con la construcción de un gimnasio y canchas sintéticas llegó para recuperar un espacio totalmente abandonado por las gestiones de los intendentes rodriguezsaaístas. Lo mismo ocurrió con todas las áreas municipales y los barrios más postergados que esperaron servicios por veinte años hasta que la actual gestión los hizo realidad.

Los nervios del Gobernador le ganan a la inteligencia. Las pesimistas notas de su diario no pueden tapar las obras que han transformado a la ciudad de San Luis de aquella urbe chata, sin paseos y sin actividades a una capital de provincia que tiene propuestas para los vecinos y los visitantes.