• LPSL

Retrato de un mercenario a sueldo: La verdadera historia política de Raúl Laborda

Raúl Laborda comenzó su aventura como periodista en FM Libre, cuando la emisora recién arrancaba en Galería Sananes. Rápido encontró el tono para vociferar sus diatribas, pero claro, este fracasado presunto estudiante de abogacía descubrió también que necesitaba comer y que para eso tenía que caer al pié con los Rodríguez Saá, quienes desde entonces lo usan como bomba de fragmentación para mantener dividida a la oposición.


Laborda tuvo su pico de fama cuando encabezó a principios de los noventa junto con Jaime Emma una marcha contra el avalúo fiscal, pero la errática carrera política posterior determinó que el ingenio popular lo bautizara como “Mosca del Mediterráneo”, porque cuando tiene hambre va a comer El Durazno.


En 1999 Laborda fracasó en su intento de llegar a la intendencia municipal y además para terminar de someterlo tiempo después los Rodríguez Saá le impidieron asumir como diputado provincial. Servil y sabedor de que mejor no enojar a los Rodríguez Saá, en 2005 Laborda fue quien convalidó las elecciones ilegales convocadas por el oficialismo provincial que determinaron que durante un año la Ciudad de San Luis tuviera dos intendentes y dos concejos deliberantes. En el concejo que respondía a María Angélica Torrontegui el partido de Laborda mantuvo como concejales a Carlos Estévez y Alberto Cigarán Ocampo.


Luego del fallo de la Corte que reconoció como intendente a Daniel Pérsico, Carlos Estévez pasó a desempeñarse como Jefe de Intendencia del Gobierno Provincial, al igual que Federico Tula Barale, quien es recordado en el Concejo Deliberante porque Raúl Laborda lo mandó a destrozarle la puerta a patadas al entonces Concejal Saúl Fernández. En uno de los intervalos de desocupación en los que Laborda se quedó sin cargo electivo que usufructuar, Tula Barale apareció como empleado en Terrazas del Portezuelo.


En 2011 Laborda fue electo concejal en la misma lista que el actual intendente, pero ni bien asumió, en una estrategia acordada con Zulema Rodríguez Saá, se transformó en el peor de los opositores a Ponce. Dadas las necesidades del oficialismo provincial, de concejal del FPV Laborda pasó a desempeñarse como diputado de Cambiemos y también allí dejó en claro cuál era su misión cuando rompió el bloque y conformó un bloque unipersonal.


La estrategia de Laborda fue siempre pegarle al gobierno de las rodillas para abajo, sin tirar nunca a la cabeza y para materializar su estrategia siempre se montó sobre todas las alternativas opositoras que pretendían aglutinar a la oposición en un solo frente, pero que a causa de Laborda siempre terminaron en desastres electorales.


En la lista de traicionados por Laborda figuran Carlos Ponce, Daniel Pérsico, Alfonso Vergés y José Riccardo, quien cuando Laborda intentó sumarse a Avanzar Cambiemos impuso de manera terminante que si Claudio Poggi sumaba a Laborda, la alianza se rompía. La simpatía repentina entre Laborda y Poggi encendió las alarmas en la mesa chica de Cambiemos, porque Laborda perdió una querella contra el ex gobernador y sin embargo ahora se deshacía en elogios para con Claudio Poggi. Arrinconado por los cuestionamientos y por los reclamos de la dirigencia de Cambiemos, Poggi no tuvo más remedio que desestimar una alianza con Laborda, quien ahora del elogio meloso pasó a la furia tiempo completo contra el ex gobernador, a tono con la urgencia del Adolfismo de dejar a Poggi fuera del tablero.


Laborda nunca trabajó y siempre explotó una pequeña radio (robada a la familia Niño) que en algún momento tuvo como principal segmento de audiencia a los taxistas, con una línea editorial de extrema derecha donde convivían sindicalistas provenientes del peronismo ortodoxo y servicios de inteligencia, tal es el caso de Federico “Poroco” Funes, un servicio de la Policía Federal que durante varios años fue permanente columnista en el programa del hoy ex diputado. Raúl Laborda es primo del genocida Bruno Laborda, un militar que cuando el Estado Mayor del Ejército le rechazó el ascenso a coronel, confesó todas las violaciones a los derechos humanos cometidas bajo la jefatura de Luciano Benjamín Menéndez.