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Reapareció Cabrera junto a la secretaria de la Mujer a pesar de su denuncia por violencia de género

En los anuncios de ayer en Terrazas del Portezuelo se lo vio regresar a la luz pública a un funcionario del gobierno provincial que fue denunciado por su ex pareja por violencia de género.

Se trata de Enrique “Quique” Cabrera, ex titular del Programa de Transporte de la Provincia quien en mayo de este año fue denunciado en la Comisaría N°9 de Villa Mercedes y elevada causa judicial por su ex pareja Carolina del Valle Sosa también funcionaria provincial, lo que le costó a Cabrera su puesto.

El delito no fue menor: el ex funcionario tomó del cuello al hijo de ambos de 14 años y maltrató fisícamente a del Valle Sosa, en la denuncia constaría que Cabrera la agarró de los pechos, la empujó contra una pared e intentó estrangularla, todo esto delante de su hijo adolescente. Al llegar la policía al lugar, Cabrera a los gritos les dijo que era el Ministro de Transporte y que de ahí no se iba. Algunos creen que el cargo público los habilita al maltrato y a pesar de conductas violentas y salvajes parece vuelven y se reciclan en el gobierno provincial.

La Secretaría de la Mujer Ni Una Menos nunca se pronunció sobre el caso ni siquiera para bajar una línea interna de deconstrucción del machismo violento a los funcionarios del gobierno provincial. Al contrario, ayer en las fotos de los anuncios de Alberto Rodríguez Saá, se lo vio a Cabrera con la secretaria de Ni Una Menos, Adriana Bassano, muy sonrientes y cordiales y charlando animadamente durante varios minutos.

El premio al comportamiento de Cabrera fue ubicarlo entre los funcionarios de primera línea, legisladores e intendentes, hecho que llamó la atención de más de uno de los presentes. Sentado detrás del ministro de Gobierno Mones Ruiz, escuchó los anuncios mientras los presentes se preguntaban qué cargo le habrán dado ahora al golpeador tanto de mujeres como de su propio hijo.

Los medios no hemos tenido noticias de que el gobierno provincial haya implementado una terapia de “control de ira” para sus funcionarios para que los reciclen tan rápido, ni siquiera en la Justicia tienen un sistema así para los acusados de ejercer violencia. Es más, las mujeres víctimas de violencia de género son derivadas al Refugio para Víctimas de Violencia de Género que creó y administra la Municipalidad de San Luis porque es el único en toda la provincia y recibe, además, a víctimas derivadas por orden judicial.

Desde el gobierno se maquilla una posición anti violencia de género pero en los hechos sigue actuándose como hijos sanos del patriarcado, protegiendo a los violentos, y las mujeres que trabajan en la Secretaría de la Mujer están tan calladas como las que no pueden hablar cuando son sometidas por la violencia psicológica, verbal o física, perpetuando esas relaciones abusivas de poder.

Un retrato cruel de cuando las causas son utilizadas para hacer propaganda política sin cambiar nada de fondo, premiando al victimario y dando un pésimo ejemplo a la sociedad sobre los valores que deben tener los funcionarios públicos.