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Por la pauta baila el mono

El gobierno de la provincia de San Luis “recibió” la semana pasada un presunto premio internacional por una presunta aplicación desarrollada por la ULP. Desde luego que la trascendencia del reconocimiento no sobrepasó la frontera del Diario de la República y del almácigo de páginas de Facebook urdidas por Daniel Taito, situación que demuestra que la autosuficiencia mediática del gobierno también tiene sus límites.  Es evidente que  el histórico aparato de medios propiedad del Estado Provincial, como así también los que son de la familia Rodríguez Saá no perforan las capas medias de la sociedad, cuyos votantes  no se dan por enterados de los presuntos logros gubernamentales, en tiempos en los que han reverdecido los delirios presidenciales del Alberto.


El año escolar comenzó sin que el gobierno pagara la cobertura de seguro para los chicos que asisten a las escuelas y sin que saliera el expediente para la impresión de los boletines escolares. Por lo tanto la profundidad de los recortes es preocupante, a punto tal que el mismo gobernador, sin que nadie le preguntara, manifestó en una entrevista que la provincia estaba al borde del default. La crisis económica ocasionada por el aluvión de planes sociales con el que los Rodríguez Saá ganaron las elecciones del año pasado, determinó también que los recortes para este año afecten las pautas publicitarias destinadas a los medios de comunicación.


El cuadro actual indica que algunos medios mantuvieron la pauta, a algunos el gobierno se las redujo y a otros directamente les fue retirada, situación que de mantenerse puede determinar un cambio drástico en el mapa de medios de la provincia. Hoy las líneas editoriales de los programas que hasta hace algunos años marcaban una mínima referencia informativa, como son el de Eduardo Olivares y Raúl Laborda muestran una adhesión indisimulada a los lineamientos de Rodríguez Saá. Olivares, que siempre pretendió mantenerse dentro de la centro izquierda política, con los años ha dejado en evidencia que siempre fue un mercader de la información y que no tiene problemas en defender al mismo diablo a cambio de unos pesos. Naturalmente que Olivares aspira al bronce mediático, pero pasando primero por la ventanilla.


Olivares salió a destacar el premio que el gobierno asegura que recibió y pretendió poner a la ULP por sobre la Universidad Nacional de San Luis. Raúl Laborda, quien desde 1995 coincide de manera sospechosa con la línea editorial del Diario de la República y a los Rodríguez Saá siempre les dispara ráfagas de salva a la altura de los pies, hoy cumple la función de granada de fragmentación que reparte esquirlas hacia toda la dirigencia de la oposición, con predilección por Enrique Ponce, Claudio Poggi y José Riccardo. Ponce dejó en evidencia la vagancia crónica de Laborda y le cerró la puerta a cualquier posibilidad de subsistencia política con dinero municipal. Poggi cuando se sumó al macrismo no se dio por aludido ante la obscena chupada de medias de Laborda y por esa razón ahora Laborda ocupa la mayor parte del programa para denostarlo. Por último el odio de Laborda hacia Riccardo obedece a que el actual diputado vetó toda posibilidad de incorporarlo a cualquier opción política opositora.


Con recursos éticos discutibles, Laborda y Olivares en los 90 monopolizaban la agenda mediática y difícilmente un funcionario resistiera una semana cuando los dos comunicadores salidos de la FM Libre decidían ponerlo a la parrilla. Sin embargo Laborda hoy ha perdido predicamento de manera sostenida a punto tal de que en las elecciones del año pasado ni siquiera obtuvo la concejalía a la que aspiraba, mientras que Olivares conduce un programa que por momentos parece una conversación de madrugada etílica vaciado de crítica hacia el oficialismo. Todas las iniciativas del gobierno hoy a Olivares le parecen destacables y elogiables, no como antes, cuando a los codazos intentaba hacerse un lugar dentro de los medios y tenía como único blanco de sus diatribas a los Rodríguez Saá. Es evidente que la pretensión de Olivares apuntaba a negociar dinero, situación que fue facilitada por Zulema Rodríguez Saá con quien Olivares siempre tuvo una llamativa sintonía.