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Poggi se hunde y ya piensa en volver al PJ

Las pasadas elecciones municipales liquidaron las aspiraciones políticas de Claudio Poggi para dirimir la gobernación en 2023 desde las filas de la oposición. Gastón Hissa, quien encabezaba la opción política del macrismo terminó a siete puntos de la lista de Sergio Tamayo, configurando la segunda derrota consecutiva en la disputa por la intendencia del ex funcionario de Rodríguez Saá y sobrino del testaferro preferido del actual gobernador.

Poggi, quien se ha especializado en usufructuar las estructuras políticas ajenas, pretendió extorsionar a Enrique Ponce para imponerle a Hissa como candidato a intendente a cambio de “cederle” graciosamente el armado de la lista de concejales. Ponce descartó por inaceptable la imposición del poggismo y entonces Hissa se presentó a la contienda municipal a sabiendas de que de ese modo dividía el voto opositor.


Poggi, tal como hizo con los hermanos Rodríguez Saá, traicionó a Enrique Ponce, quien había accedido a presentarse como candidato a gobernador con la condición de nominar a su sucesor en la intendencia. Poggi no respetó el pacto y volvió a perder enancado en la dicotomía macrismo-kirchnerismo.


Poggi, quien solo se apartó de los Rodríguez Saá cuando el Adolfo y el Alberto decidieron echarlo por traidor, perdió las elecciones de 2017, perdió luego las elecciones a gobernador 2019 y el 10 de noviembre no solo que volvió a perder en las elecciones municipales, sino que además les facilitó a los Rodríguez Saá la obtención de la hasta ahora siempre esquiva municipalidad de San Luis.


Funcionario de los Rodríguez Saá entre 1991 y 2015, Claudio Poggi simbolizó durante décadas el típico burócrata gris y sin aspiraciones, el único que les aseguraba al Adolfo y al Alberto la continuidad después del slogan “Un cambio y seguimos”. Sin embargo, embriagado del poder efímero que le otorgaba el microclima de Terrazas del Portezuelo intentó enfrentar a los Rodríguez Saá y entonces cayó en desgracia.


Hábil para elegir siempre la vereda del sol, durante los dos primeros años en los que gobernó la  provincia Poggi repitió casi como un mantra “no soy político, soy técnico”, desalentando cobardemente a quienes lo alentaban a romper con los Rodríguez Saá.  Guiado por Mario Rovella –quien no estornuda sin antes pedirle permiso al Adolfo- Poggi se acercó al kirchnerismo y obtuvo así el dinero que Cristina Kirchner le había prometido a Enrique Ponce para construir viviendas pero luego, con el declive del cristinismo y repudiado por los Rodríguez Saá, Poggi de nuevo saltó de barco y se unió al macrismo.


 La pregunta que estas elecciones municipales dejan picando es: Si Poggi en 2011 era el único candidato que a los Rodríguez Saá les aseguraba la continuidad posterior y si en 2019 fue el artífice de la recuperación del municipio de San Luis por parte del Alberto, luego del reacomodamiento de la relación entre el Adolfo y el Alberto y del bajo conocimiento de Albertito (H) ¿Es descabellado suponer que para 2023 Poggi regrese al oficialismo para asegurarles a los Rodríguez Saá la impunidad definitiva?.