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Poder Judicial: Independencia? Sí, la plaza de enfrente

De los tres ministros que actualmente integran el Superior Tribunal de Justicia, solo Carlos Cobo posee antecedentes en el ejercicio de la abogacía, aunque la falta de independencia es su principal debilidad. Cobo fue el primer abogado de las familias de los niños Luna Martínez, asesinados en diciembre de 1989 y socio del ex diputado opositor Eduardo Gastón Mones Ruiz, pero en 1999 pegó el garrochazo y asoció el sello del MOCOMER -su partido vecinal en Villa Mercedes- al del adolfismo para candidatearse a intendente contra la lista del PJ integrada por Walter Aguilar y Carina Arenas Bonansea.

El Adolfo y el Alberto en aquellas elecciones masticaban bronca porque en las internas Aguilar-Bonansea habían derrotado a la fórmula oficial Merlo- Moretti y entonces los hermanos armaron una segunda opción para desviar votos, restarles posibilidades en las elecciones generales y castigarlos con un hipotético triunfo del FREGEN de Vinuessa-Gargiulo.


Aguilar-Bonansea ganaron las generales, pero Aguilar no gobernó mucho, solo llegó a gatas a cumplir un año de mandato y finalmente renunció. En el medio sucedió de todo, pintadas, peleas callejeras a golpes de puño, hasta balazos hubo. Uno de los primeros conflictos explotados por los Rodríguez Saá desde El Diario fue un conflicto laboral cuando Aguilar barrió de la municipalidad a la estructura política de Mario Raúl Merlo. El segundo conflicto fue con la asociación Amuyen, que explotaba el estacionamiento medido y el tercero de los conflictos graves fue el reemplazo de Carina Arenas Bonansea, porque la viceintendente fue tentada por los Rodríguez Saá y aceptó el cargo de Ministra de Gobierno.


Carina Arenas presidía el Concejo y en su lugar fue nombrado Quique Cabrera, un pichón político de Mario Raúl Merlo. Los Rodríguez Saá entonces prepararon la estocada final y ese golpe quedó en manos de Carlos Cobo, el candidato a intendente del Adolfo que en las elecciones ni había figurado. Cobo de ese modo se ponía al frente del operativo de destitución de Aguilar quien ya había sido colocado por los Rodríguez Saá en la vereda de enfrente, dado que se negaba a firmar el Pacto Provincia Municipio.


Para El Diario el eje del mal en la provincia quedó integrado por el intendente de San Luis, Carlos Ponce; el intendente de Villa Mercedes, Walter Aguilar, y el intendente de Justo Daract, Enrique Pairone. A Ponce en San Luis los Rodríguez Saá decidieron dividirle la ciudad en cuatro municipios; Aguilar en Villa Mercedes fue denunciado judicialmente y ante el Concejo Deliberante, tándem que Cobo repitió en Justo Daract cuando en sociedad con el oficialismo provincial destituyeron a Pairone.

Pairone recurrió a la justicia y obtuvo una resolución de Primera Instancia que ordenó al Concejo a reponerlo en el cargo. El Concejo apeló a la Cámara y allí también Pairone resultó favorecido; sin embargo el Concejo apeló al Superior Tribunal, que en ese entonces estaba presidido nada menos que por Carlos José Antonio Sergnese.


Los tres intendentes acosados por los Rodríguez Saá habían recibido ayuda desde el gobierno nacional, que les había enviado ATN y también cajas de mercadería para repartir en barrios carenciados. Esos dos fueron puntos de ataque de la estrategia armada en conjunto por Carlos Cobo y Lilia Novillo, quien desde la Fiscalía de Estado envió Cartas Documento al gobierno nacional para impedir que De la Rúa continuara asistiendo a intendentes opositores.


El último garrochazo de Cobo es reciente y ocurrió cuando tuvo que decidir a quién quiere más, si al Alberto o al Adolfo y, con el olfato aguzado por tantos años de MOCOMER, decidió mantener los pies dentro del plato y eligió al “doctor Alberto”, como le llaman los alcahuetes al actual gobernador.