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Mientras el gobernador niega ayuda, se agudiza la crisis de transporte en la provincia

La crisis del transporte está en su etapa más conflictiva. A días de empezar las clases, la UTA amenazó con llevar adelante un paro de 10 días por la falta de cumplimiento en los pagos de las empresas que prestan el servicio interurbano.

Mientras el servicio se cae a pedazos, el gobernador volvió a declarar que no apoyará con subsidios a las empresas. En casi todas las provincias del país, las administraciones se hicieron cargo de la quita y pusieron a los usuarios ante todo.


En San Luis, las empresas no dan abasto con las cuentas y peligran, además del normal funcionamiento del servicio, decenas de fuentes de trabajo.


Paralelamente legisladores saaístas especulan y alimentan el conflicto. Lo mismo sucede con los funcionarios de la provincia, que lejos de destrabar la solución solo se limitan a embarrar la cancha.


Las próximas semanas prometen encrudecer la postura de los gremios y peligra realmente el servicio. La interrogante que se abre es sobre el destino que Rodríguez Saá le dio a los fondos enviados para tal fin.