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Macagno nuevo cuidador de los negocios hoteleros de Rodríguez Saá

El "Piri" Macagno vive desde hace años de una renta política heredada, primero de la de su tío y de su abuelo y ahora, por lo visto luego de su discurso, pretende seguir usufructuando la herencia política de sus padres desaparecidos dentro de un gobierno que ha hecho de la violencia institucional una herramienta para infundir temor en la población.

Macagno proviene de la agrupación política La Cámpora, organización que durante el gobierno de Macri criticó duramente la mano dura policial alentada por Patricia Bullrich, pero que en San Luis se cosió la boca luego de las cuatro muertes provocadas por las medidas dispuestas por Rodríguez Saá para obligar a los puntanos a cumplir el confinamiento obligatorio.


Macagno y La Cámpora, quienes en los actos políticos cantaban “Alberto vamos por vos” y “como a los nazis los iremos a buscar”, se mantuvieron callados ante la avanzada autoritaria de Rodríguez Saá, quien desconoció el DNU nacional y dispuso medidas propias para la implementación del confinamiento a nivel provincial de las que derivaron innumerables denuncias por torturas y dos muertos en comisarías; un promedio diario de cien detenidos de manera ilegal  y cincuenta beneficiarios de planes sociales echados; además de un muerto a causa de un talud de tierra colocado en medio de un camino y otro fallecido al que la policía le impidió viajar a comprar medicamentos.


Macagno  cuestionó de manera insistente la carta enviada en 1978 por Alberto Rodríguez Saá al genocida Massera hasta que un día el gobernador de San Luis le ofreció un lugar en el gabinete. Cualquiera diría que Rodríguez Saá al Piri “le ofreció trabajo”, pero no es esa la expresión correcta puesto que  el Piri y el trabajo son antónimos, dado que si hay algo que al Piri no le atrae es levantarse temprano.


Macagno entonces, de acusar a Rodríguez Saá de cómplice civil de la dictadura y de pedir su juzgamiento, pasó a desempeñarse al frente de Sal Luis Energía, un cargo intrascendente desde donde ayer el Piri se fue al descenso para asumir como Coordinador de la Secretaría de Turismo, un carguito de pinche en un área a la que históricamente los Rodríguez Saá le asignaron la función de cuidar sus intereses vinculados al lavado de dinero en los hoteles y en la timba.


A una semana de que el Alberto recordara (por si alguien lo había olvidado) que él nunca fue kirchnerista, la designación del Piri como burócrata de una de las áreas de la economía más devastadas por el Covid19, parece un claro mensaje del gobernador, quien le estaría diciendo a uno de los protegidos de Néstor Kirchner “quedate por ahí y no estorbes”.