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Los trabajadores del plan denuncian condiciones de insalubridad


Cada vez son más las denuncias que llegan a los medios independientes de San Luis sobre las condiciones inhumanas en que los trabajadores de los planes sociales provinciales realizan tareas en las parcelas. Mujeres y hombres de todas las edades deben estar a la intemperie sin baños ni acceso a agua, y en días como el de ayer que las temperaturas llegan a los 30 grados permanecieron al rayo del sol, protegiéndose bajo los escasos arboles espinosos.

Algunos grupos han empezado a construir precarias enramadas de palos y paja para frenar el sol. Tampoco reciben indumentaria de trabajo adecuada, deben usar su propia ropa que no los protege de accidentes o del clima, y manejan herramientas rudimentarias que muchas veces llevan ellos mismos.

Cuando no hay directivas de trabajo o la parcela ya no tiene yuyos, los jefes y coordinadores de Desarrollo Social provincial no les asignan ninguna actividad alternativa, entonces la gente pinta piedras y ordena piedras como presos de mediados de siglo pasado para matar el tiempo.

Estas escenas se repiten en toda la provincia y son calcadas de lo mismo que ya hacían “Los Pico y Pala” desde 2003. Montículos de piedritas pintadas que desaparecían con el paso de las semanas, un trabajo sin destino ni sentido, fuerza humana malgastada y maltratada día tras día en tareas que un calificado equipo profesional realiza en 24 horas con las herramientas adecuadas.

Con este maltrato el gobierno provincial realiza un simulacro de actividad que no es tal,  exponiendo a la gente más humilde de nuestras localidades a arriesgar su salud y perder el tiempo en tareas ridículas como si viviéramos en un pasado lejano.

Vaya a saber qué extraño e insano delirio hace que a estos funcionarios gubernamentales les parezca adecuado y les de placer ver a miles de sus comprovincianos padecer el sol, la tierra, las altas o bajas temperaturas, con esas ropas humildes o arruinando las únicas que tienen, haciendo labores como una animal de carga que hoy pueden ser efectuadas en pocas horas con máquinas. La tracción a sangre con los animales ya no es permitida pero el Gobierno trata de esa manera a la gente más pobre.

La gente de los planes cuenta que todo deben procurárselo ellos solos. Los coordinadores llegan, toman asistencia y se van, dejan a estas pobres almas curtirse en el espinal con esta esclavitud legalizada.

Los horarios son estrambóticos, hay grupos que están de 9 a 17 hs. ¿Quién espera a los niños de la escuela si las madres están en las parcelas hasta las 5 de la tarde? Si el plan no alcanza ni para la canasta básica mucho menos alcanza para pagar a alguien que espere con la comida a sus hijos cuando regresan del colegio. Uno trata de imaginar si los dueños del poder harían esto o enviarían a sus mujeres, hijas e hijos a tirar su vida y su salud en estos descampados en una tarea sin sentido y que no lleva a ninguna parte ni tiene posibilidad de progreso o capacitación en algo útil. Es lamentable ver las imágenes y que el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia esté promoviendo este maltrato junto a un Gobierno que no crea condiciones dignas de trabajo para los puntanos.