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Los Rodríguez Saá adelantan las elecciones para junio de 2019 y ahora Alberto querría su reelección

En un mismo fin de semana el Albertismo pasó de postular al actual gobernador como candidato presidente a insinuar que, ante la nula repercusión nacional de la estrategia electoral, el actual gobernador se presentaría para disputar la reelección.

Con una lucha interna de segundas líneas, donde la esposa de Adolfo Rodríguez Saá está enfrentada con el hijo de Alberto pero sin que esa lucha fructifique en las encuestas, la determinación de los Rodríguez Saá sería jugar a la segura y postular a Alberto a la reelección.


Luego de casi un mes de replicar la estrategia de 2001, donde desde dos meses antes de la caída de De la Rúa los hermanos se mudaron a Buenos Aires y desde el CFI armaron la estrategia para quedarse durante cinco días con la presidencia, este fin de semana desde el gobierno ventilaron una supuesta encuesta donde Rodríguez Saá le ganaría a Macri en un hipotético balotaje.


Sin embargo, ante la falta de un apoyo explícito del kirchnerismo a la candidatura presidencial, a un año de las elecciones y con dos candidatos familiares que no miden ni para concejal, es que la estrategia de los hermanos sería adelantar las elecciones a gobernador y asegurarse la continuidad provincial en el poder, justo en un momento en el que a nivel nacional arrecian las denuncias de corrupción por lo obra pública, latrocinios que tocan a San Luis por las sospechas de participación de la empresa Rovella Carranza.


Pero las sospechas sobre Rovella no se reducen a la obra pública nacional, sino que existe la posibilidad de que se produzca un efecto dominó y entonces la justicia indague acerca del origen lumpen de la empresa, para que a poco andar aparezca el fantasma del enriquecimiento ilícito de los Rodríguez Saá quienes pasaron casi de la indigencia política y patrimonial a poseer una fortuna incalculable, amasada robándole al Estado nacional y provincial.


La encerrona en la que se encuentran los Rodríguez Saá es evidente, porque hasta el año pasado tanto Alberto como Adolfo aseguraban que no volverían a presentarse como candidatos a gobernador, pero la falta de un candidato confiable vuelve a ponerlos en la necesidad de preservar el poder a cualquier precio, al menos hasta que pase el temporal del reclamo de amplios sectores de la población acerca de que la justicia recupere los bienes de la corrupción, delitos cometidos también en la provincia, con la obra pública cartelizada y con los mismos porcentajes de coima.