• LPSL

Los ministros de Alberto más criticados por los puntanos

Continúa la crisis en los ministerios y secretarías del gobierno de Alberto Rodríguez Saá. El gobernador, que se encuentra más ocupado en conseguir una candidatura con apoyo de la oposición nacional para el 2019, se despreocupa de los quehaceres provinciales y reina el descalabro. Esto no es novedad para los que recuerdan sus anteriores periodos de gobierno en los que estaba más ausente que presente paseando con sus parejas famosas, etapa en la que no se hicieron viviendas ni nada importante para la provincia y su berretín era el cine y demás cuestiones que no terminaron bien y generaron gastos enormes y estafas varias de productoras a trabajadores puntanos.

Justamente, en viviendas hay poco y nada de novedades. La secretaria de Vivienda de Gobierno, Angela Gutierrez de Gatto, patea la pelota para adelante demorando cualquier anuncio declarando que está ocupada con la normalización de los que adeudan cuotas de viviendas ya entregadas. La semana pasada informó que recién están evaluando las inscripciones realizadas en junio del año pasado durante la campaña electoral y que estarían buscando terrenos para las futuras construcciones. Esta dilación no hace más que corroborar la falta de fondos destinados a la construcción de viviendas para todos los inscriptos y el afán recaudatorio de las cuotas adeudadas ante el déficit de una provincia al borde del default tal como lo afirmara a un medio nacional el mismo gobernador poco tiempo atrás.

En Educación, Natalia Spinuzza se fue a pasear a Buenos Aires a visitar la sede de Google y el club River Plate mientras en San Luis los pibes hacen abrazos solidarios a sus escuelas por falta de reparaciones y de infraestructura, falta de nombramiento de docentes en algunas escuelas y como todos los años la Escuela Agraria desprotegida y sin transporte mientras desde el Ministerio culpan a los padres por no tener cooperadora, todo un despropósito. A esto se suma la total ausencia del Ministerio en el accionar de los jóvenes de escuelas públicas y privadas para una sana convivencia ciudadana. Los recientes hechos de violencia contra instituciones hablan a las claras de la total inoperancia del Estado provincial para guiar a los jóvenes en una convivencia productiva y pacífica, en especial entre las promos.

El que no está muy pacífico es el Ministerio de Seguridad a cargo de Ernesto Nader Alí. Luego de la represión con balas de goma en pleno centro a los hinchas que celebraban el resultado del clásico Boca-River donde había niños y familias que dejó como saldo una joven herida, nadie hizo un comunicado al respecto y se actuó como si no hubiera pasado nada. Los hechos de inseguridad tienen a maltraer a los trabajadores y vecinos de los barrios, el arrebato en las calles ya es costumbre. Los casos de violencia doméstica son alarmantes, cabe preguntarse si la policía provincial está formada en estos temas porque todos los días las noticias por violencia de género o trifulcas familiares y entre vecinos que terminan mal muestran una incapacidad para resolver estas situaciones y evitar que terminen en tragedias.

El que sigue sin poder dar solución a nada es Sergio Tamayo en el Ministerio de Desarrollo Social. Con todo su presupuesto destinado a planes no tiene idea cómo organizar los 50.000 planes nuevos que se suman a los 20.000 ya existentes. La semana pasada salió de gira con la secretaria de Parques Florencia Sergnese a recorrer municipios oficialistas ofreciendo gente de los planes para cuidar parques y espacios públicos. Esta movida sumada a los “anillos” que Alberto anunció en La Punta manifiestan que la única utilidad que le encuentran a la gente es mandarla a sacar yuyos, una total subestimación a las capacidades individuales de las personas sin empleo. Sin proyectos de capacitación ni emprendimientos productivos ni relevamiento de las habilidades de las personas, la única ocurrencia desde el Ministerio es someterlos al frío que comienza, trabajando a la intemperie a limpiar parcelas con herramientas rudimentarias y sin ropa de trabajo adecuada.

Además, en lo últimos días a Tamayo le estalló otra crisis con los antiguos beneficiarios de planes que vienen desarrollando tareas desde hace 15 o 20 años que deberían estar dentro del convenio colectivo de los empleados públicos. Desde las redes sociales estos empleados precarizados por el Estado provincial salieron a reclamarle al Ministerio y al Gobernador que los pase a planta cono les prometieron durante la campaña electoral de 2017 porque siguen trabajando sin los derechos laborales básicos garantizados y muchos de ellos están en edad de jubilarse, y en la actual situación que los mantiene el Gobierno no podrán acceder a la jubilación que les corresponde por derecho.

En Salud, mientras la ministra Graciela Corvalán acostumbrada a otros ministerios apura a Obras Públicas por las obras que no están frenadas por falta de fondos como la del súper hospital que prometió el Gobernador y que aun es solo proyecto, no tiene la misma suerte con los recursos humanos y las provisiones médicas. De nada le sirve a la ministra remodelar un hospital al que no puede llenar con especialistas y equipos para que funcione. Toda la salud sigue concentrada en los hospitales de San Luis y Mercedes adonde se derivan desde el interior los pacientes para cualquier patología que necesite un especialista, y no hablamos de lo más complejo si no de cuestiones simples como que no hay traumatólogos para tratar una quebradura y deben derivar todos esos casos a la capital. Es muy llamativo el anuncio de hospitales nuevos cuando, por ejemplo, tienen uno en Potrero que hicieron para las carreras y que supuestamente iba a ser para la localidad pero está vacío y sin uso al frente de la nueva mansión de Adolfo Rodríguez Saá.

Está visto que otra vez el gobierno de Alberto Rodríguez Saá se caracterizará por caprichos tecnológicos y farandulezcos (ahora en lo político) sin mejorarle la vida a los ciudadanos en sus necesidades elementales. Esto está generando un malestar en la sociedad que ya no tolera más maltratos.