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Los casinos, los escándalos olvidados de los Rodríguez Saá

El 25 de mayo de 2000 los hermanos Rodríguez Saá anunciaron a través del Diario de la República que a través de un proyecto de ley planeaban dividir la ciudad de San Luis en cuatro municipios. Las razones eran dos, la primera obedecía a que Carlos Ponce les había infligido una derrota electoral y había obtenido la reelección como intendente; la segunda era el avance del proyecto de la ciudad china, al que Ponce y la Iglesia se oponían.

Apenas anoticiado Carlos Ponce de la iniciativa de los Rodríguez Saá de dividir la ciudad contraatacó con proyecto de Ordenanza para trasladar los casinos a las afueras de la ciudad. Desde 1992, cuando Ester Sesín autorizó el traslado del casino que funcionaba en el Hotel Internacional de Potrero de los Funes al edificio del Cine Ópera, la empresa Ombú casinos pasó a ser blanco de sospechas por lavado de dinero. Los primeros indicios surgieron por datos aportados por ex empleados de Jorge Laffue, quienes aseguraron que el empresario había adquirido la totalidad de las acciones de Ombú Casinos con dinero de Adolfo Rodríguez Saá.

Las sospechas se acrentaron más cuando la empresa adquirió el Cine Rex para instalar otro casino y a veinte metros de allí, en un inmenso inmueble propiedad de Alberto Rodríguez Saá, comenzó la construcción de una réplica de la Estatua de la Libertad como frontispicio de una tercera sala de juegos. Tres casinos casi vacíos repartidos en seis manzanas a la redonda, todos propiedad de la misma empresa, en una ciudad con menos de 200 mil habitantes.

La disputa por la división de la ciudad pasó a un segundo plano mientras duró la polémica por el traslado de los casinos. En el medio, desde el PUL (Partido Unión y Libertad) y con la inestimable ayuda del Diario de la República, el concejal Facundo Montero alentó y movilizó a los empleados de Jorge Laffue, quienes agredieron a pedradas y con pintadas la casa de Carlos Ponce en Chacabuco y Las Heras, como así también la casa del Intendente en Potrero de los Funes.

El día de la votación en el Concejo Deliberante, en medio de la incertidumbre por el resultado final de la iniciativa, los concejales Marta Zoppi y Zaragozo Muñoz, ambos miembros del bloque oficialista que respondía a Carlos Ponce, traicionaron al Intendente y votaron a favor de la permanencia de los casinos en el centro de la ciudad. Una semana después la concejal Zoppi estacionó en la puerta del Concejo una flamante camioneta Ranger cero kilómetro de color rojo, estreno que suscitó las sospechas de que el voto de Zoppi fue a cambio de una coima para que votara a favor de los negocios de Jorge Laffue.


La relación de Ponce con los concejales de su bloque quedó resentida para siempre, sobre todo cuando Zoppi tiempo después votó también a favor del inicio del juicio político contra el Intendente. Interpelada por los periodistas y ante la creciente ola de rumores acerca de que había existido corrupción en la votación por el traslado de los casinos, Zoppi le respondió al Diario “Me compró la voluntad de la gente”.


El 18 de septiembre de 2000 se produjo uno de los mayores enfrentamientos entre los Rodríguez Saá y la oposición, cuando el Adolfo ordenó reprimir con gases y balas de goma a los manifestantes que en la puerta de la Legislatura se oponían a la división de la ciudad. Esa mañana la Estatua de la Libertad del Casino New York amaneció cubierta de manchas de alquitrán y también con afiches pegados, donde dirigentes opositores denunciaban que los casinos eran propiedad del Adolfo. Uno de esos dirigentes era Martín Tozzeto, quien tiempo después sería encarcelado por la apoderada del PUL devenida en jueza, Sandra Piquillem de Lombardi. Un año después de su salida de la penitenciaría, Tozzetto se suicidó.


10 días después del enfrentamiento del 18 de septiembre, el Adolfo, acompañado del “Señor del Maletín” Miguel Ángel Gutiérrez Díaz, asistió como invitado de lujo a la inauguración del Casino New York, evento hiperpublicitado a través del Diario, donde Laffue intentaba empatizar con los puntanos y aseguraba que el casino era un espectáculo para toda la familia. Por esos días el diputado Juan José Laborda Ibarra presentó la tercera denuncia por enriquecimiento ilícito contra los Rodríguez Saá, donde entre otras acusaciones, incluía la de lavado de dinero a través de los casinos.


A pesar de las pedradas contra la Legislatura, los Rodríguez Saá no cejaban en el intento de dividir la ciudad y entonces en diciembre de 2000 se produjo otro enfrentamiento entre la policía y los manifestantes, quienes se concentraron frente al casino New York y atacaron a pedradas las puertas de vidrio e intentaron incendiar el taxi amarillo que ornamenta la entrada de la sala de juegos.


En 2001 la división de la ciudad se desvaneció, pero no así el fastidio social por el enriquecimiento impúdico de los Rodríguez Saá, que en mayo de 2004 volvió a estallar cuando el gobierno de Alberto Rodríguez Saá se enfrentó con la Iglesia, los municipales, los empleados de Salinas del Bebedero, los trabajadores viales, los judiciales y los docentes. La noche del 30 de abril luego de la represión policial con gases y balas de goma, grupos de manifestantes atacaron a pedradas los negocios de los Rodríguez Saá. Los más afectados fueron los locales gastronómicos, los casinos y El Diario de la República.


El Alberto en agosto de 2004 desactivó la mayoría de sus hoteles y al año siguiente de manera concomitante aparecieron los hoteles de lujo de la empresa Slots Machines, que ahora no solo explotaba las tragamonedas, sino que ahora inauguraba inexplicables hoteles cinco estrellas. En 2017, un tiempo antes de las PASO, en un grupo de WhatsApp integrado por periodistas se produjo una situación curiosa cuando un locutor y periodista publicó una proclama contra los Rodríguez Saá. Por privado una periodista cercana al Alberto, la más cercana, se comunicó con el administrador del grupo para decirle “Flaco, te pido que saques a ese viejo del grupo, porque se hace el independiente y quiere hacernos creer que orina agua bendita, cuando todos sabemos que vino a San Luis como locutor de los casinos y se volvió opositor cuando lo echaron”. Fin de la cita