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Limpieza de baldíos: La Municipalidad intimó al empresario Carlos Arroyo

La Municipalidad intimó al empresario hotelero y de la construcción Carlos Arroyo, para que efectúe la inmediata limpieza, desmalezado y cierre perimetral de un predio ubicado en calle Los Robles, en el barrio Cerros del Sol. De acuerdo con el testimonio de vecinos, por el estado de abandono en el que se encuentra, con pastizales de más de un metro y medio de altura, el predio representa riesgos para la seguridad y para la salud de los vecinos.

El multimillonario empresario dueño del country Los Quebrachos, la constructora Green y del Hotel Vista, posee un predio de tres hectáreas en estado de abandono en el barrio Cerros del Sol y los vecinos, ante la indiferencia de Arroyo, pidieron ayuda a la Municipalidad.


Arroyo, que según su propio aparato de márketing ha sido premiado por su responsabilidad social empresaria, fundó en 1991 la empresa Green Construcciones, en coincidencia con la fundación de Rovella y Carranza. Incluso ambos a la vuelta de los años multimillonarios empresarios se iniciaron de manera similar: Arroyo como inspector de obra del IPVU y Mario Rovella como empleado a sueldo de la constructora de Juancho Vargas.


Cuatro años después, en 1995 las empresas de Alberto Rodríguez Saá; Victorio Gualtieri; el ex director de la DGI, Mario Da Corte y Green acapararon la mayor parte de los beneficios fiscales de la promoción turística, un sistema similar a la promoción industrial, pero para la radicación de hoteles.


En 2003 con todas las empresas constructoras de San Luis quebradas y con solo Rovella, Green y Alquimaq en meteórico e inexplicable crecimiento, la empresa de Arroyo pasó a formar parte primero del selecto club de la obra pública de Rodríguez Saá, para proyectarse luego a las licitaciones nacionales, donde las tres empresas obtuvieron contratos millonarios.


En 2016 el nombre de Carlos Arroyo apareció vinculado con la investigación por los Panamá Papers con una cuenta en el estudio Mossack Fonseca y dos años después, a mediados de 2018, el financista arrepentido Ernesto Clarens ante el juez Claudio Bonadío vinculó a Green, Rovella Carranza y Alquimaq con las millonarias coimas de la obra pública kirchnerista, investigación conocida como “los cuadernos de Centeno”