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Las imposturas del Piri

Una biblioteca es un sitio noble, uno de los más nobles que conserva la humanidad. Reducir la discusión de manera interesada a si los miembros de una familia pueden avalar un determinado nombre sin consultar con el resto, suena casi insólito, más cuando “el ofendido” traicionó los ideales que invoca a cambio de una prebenda política (que ni siquiera obtuvo). Piri Macagno es el hijo de Ana María Ponce, desaparecida en la ESMA durante la dictadura militar. La ESMA representa el emblema más siniestro de la represión ilegal y el almirante Emilio Eduardo Massera su rostro más sanguinario.

Sin embargo el Piri -que mientras fue opositor juraba que la memoria, la verdad y la justicia eran banderas innegociables- alcanzó el máximo cinismo cuando hace poco, luego de volverse albertista, dudó de la existencia de la carta donde Alberto Rodríguez Saá el 25 de agosto de 1978 denunciaba a militantes políticos y pedía que los mataran (pedirle a Massera que aplicara un “castigo ejemplar” no deja demasiado margen para las interpretaciones). Massera fue nada menos que el torturador que hizo desaparecer a Ana María Ponce, la madre del Piri.


El Piri además –mientras fue opositor- se llenaba la boca recordando la lucha por la autonomía municipal, cuando la gestión de su abuelo, el fallecido ex Intendente Carlos Ponce, fue atacada de manera artera por Alberto Rodríguez Saá, de quien hoy el hijo de Ana María Ponce es aliado y admirador.


A ninguno de los que “se solidarizaron” con el Piri pareció importarles que el Alberto transformara el acto del 25 de mayo en un acto de campaña y que impidiera la presencia en el palco principal de autoridades elegidas mediante el voto popular para rodearse solo de ministros y candidatos de su partido. Sin embargo entre las “adhesiones” que el Piri recibió aparecieron algunas que señalaban que la municipalidad tenía la obligación de invitarlo porque es concejal. En diciembre de 2018 el Piri fue invitado por el presidente del Concejo Deliberante al inicio de obra de la Biblioteca Ana María Ponce pero no asistió, probablemente temeroso de mirar a los ojos a su abuela y a sus tíos.


Si el Piri es tan leal a la lucha por la memoria de sus padres desaparecidos, ¿por qué entonces nunca cambió su apellido –tal como lo hicieron otros hijos de desaparecidos- y aún firma con el apellido de su abuela materna? ¿Por qué el Piri nunca se presentó como querellante en la causa por la desaparición de su madre, a pesar de que su tío sí testificó? ¿Por qué el Piri ahora aparece con un posteo oportunista si antes nunca asistió a ninguna de las audiencias de ninguno de los juicios por delitos de lesa humanidad desarrollados en San Luis? Tres años atrás nadie hubiera creído que el Piri era capaz de aparecer en la Mesa 4 del Diario de la República denostando a sus tíos y primos y, en particular, a su abuela, que fue quien lo rescató de las garras de los genocidas a los que los Rodríguez Saá les enviaban correspondencia.


Si el Piri es concejal, es gracias a su tío, el actual Intendente Enrique Ponce, dado que sus propios méritos políticos nunca fueron más allá de ser hijo de desparecidos y haberle servido café a Néstor Kirchner mientras fue presidente. Pero además la pobreza argumental del Piri es tan evidente, que se le vuelve contra, porque en el posteo de Facebook sostuvo que su madre nunca se hubiera posicionado políticamente cerca de Mauricio Macri. Para el Piri entonces, no ser albertista es ser macrista, pero el problema es peor aún, porque desde que el hijo de Ana María Ponce se fue con el bando que le prometía una candidatura a diputado nacional, desde su banca en el Concejo se asoció a ese rejunte de inservibles en que se ha transformado la UTA y desde entonces pugna por la privatización de la empresa estatal de transporte urbano, Transpuntano, situación que acarrearía la eliminación del boleto gratuito para estudiantes con las consecuencias sociales nefastas que esa medida (neoliberal) acarrearía.


Desde la derrota sufrida en 2015 por el kirchnerismo, la gestión de Ponce en la ciudad no cambió sus lineamientos en absoluto y el intendente entonces se limitó a tratar con respeto a todas las autoridades legalmente constituidas, aceptando de estas el apoyo que el Alberto les niega a los adversarios. Para el Piri entonces este solo elemento ubicaría al actual intendente en el bando de Macri “juntando votos para la derecha liberal”, olvidándose que hasta 2015 los hermanos Rodríguez Saá fueron los peores opositores con los que tuvo que lidiar Cristina Kirchner y que cuando no obtuvieron de Macri las ventajas que esperaban, el Alberto recién entonces se volvió nacional y popular.


El Piri a Enrique Ponce no le perdona que no haya negociado con el Alberto, porque con esa negociación él se aseguraba una diputación nacional. Quienes conocen de cerca la interna familiar saben que el Piri miente cuando dice que las diferencias con su tío son “ideológicas”, porque en realidad su reclamo es bastante más mezquino. El Piri sabe bien que el sector político liderado por Enrique Ponce no firmó la postulación de candidatos a nivel nacional y que mantiene la coherencia de siempre con candidaturas circunscriptas al ámbito local y provincial, por lo tanto la alusión acusatoria relacionada con el neoliberalismo, viniendo del Piri, no tiene justificaciones serias.


GUSTAVO HEREDIA