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Las Estampillas de Ahorro San Luis como formidable herramienta para el lavado de dinero

El lavado de dinero es un delito complejo, generalmente asociado a la criminalidad económica, a partir del cual bienes provenientes de un delito son integrados al sistema económico formal de manera tal que su origen parezca lícito.

En apretada síntesis, este delito produce severos daños al orden económico y financiero del Estado, facilita la impunidad de los delincuentes que cometen los delitos precedentes, favorece la corrupción de las instituciones públicas y por sobre todo, vuelve rentable la “empresa del delito”.


En los últimos años, en Argentina se han llevado a cabo importantes acciones tendientes a combatir este flagelo, que involucran la modificación de leyes penales, la coordinación entre distintos organismos nacionales de contralor, y la regulación de actividades financieras y no financieras para que tomen medidas preventivas y adopten procedimientos orientados a la detección y reporte de operaciones sospechosas de lavado de activos.


En este contexto, sectores financieros y no financieros, además del mercado asegurador y bursátil, han incorporado a su actividad numerosas medidas de prevención, coadyuvando en la tarea de proteger al sistema económico de la contaminación de los bienes espurios, a partir de la debida identificación de sus clientes y de la exigencia de la acreditación del origen de los fondos utilizados en las operaciones de mayor volumen. Este tipo de medidas son llevadas a cabo, también, por numerosos organismos del Estado Nacional, como lo son los registros de propiedad automotor, inmobiliarios, de aeronaves, etc., conformando una verdadera red de información tendiente al combate del lavado de dinero.


Sin embargo, el compromiso en la lucha contra el lavado de dinero no parece ser compartido por determinadas jurisdicciones, siendo la Provincia de San Luis un caso paradigmático, ya que el propio gobierno ha puesto en práctica medidas que, gracias a los nulos controles existentes en cuanto a su implementación, constituyen una formidable herramienta para el lavado de activos ilícitos.


Tal es el caso de las denominadas “estampillas de ahorro San Luis”, donde cualquier criminal puede fácilmente legitimar los activos que haya obtenido con motivo de la comisión de delitos como la corrupción, el narcotráfico, la trata de personas, o cualquier otro delito, a partir de la simple compra de estampillas y su posterior negociación, venta o devolución, tal como veremos a continuación. El programa de las estampillas es publicitado como una herramienta de ahorro, donde cualquier persona o empresa, de cualquier provincia o país, puede adquirir cualquier cantidad de estampillas cuyo valor va de los USD 5 a USD 1.000, y luego, cuando lo estime conveniente, solicitar la devolución del valor nominal de las mismas. Estas estampillas se encuentran respaldadas en un 100% por los activos del gobierno provincial –por lo que su pago se encuentra asegurado-, y el rescate del dinero puede ser llevado a cabo en cualquier momento, sean 3 días, 6 meses o un año.


Llama intensamente la atención, además, que las estampillas pueden ser adquiridas a través de internet, mediante un procedimiento simplísimo, donde se solicita llenar un breve formulario on line con datos (que pueden ser completamente falsos), sin ningún tipo de límite, verificación de identidad ni requisito alguno de acreditación del origen y licitud de los fondos. No existe ningún tipo de control ni validación, lo que lo vuelve un instrumento realmente tentador para los delincuentes que quieran disimular el origen de los bienes producto del delito.


Una vez completados los datos, se indica un número de cuenta del banco Supervielle donde el adquirente de las estampillas debe hacer el depósito del dinero correspondiente, debiendo posteriormente enviar el comprobante del depósito escaneado o por fax a una casilla que allí se señala. Luego de remitido el fax o correo, el Gobierno de la Provincia envía las estampillas al lugar indicado por el comprador, ya sea Uruguay, Brasil, Islas Caimán, Estados Unidos, Europa o el paraíso fiscal que sea (todo esto puede ser corroborado en la página web: http://www.estampillasdeahorro.sanluis.gov.ar, donde incluso se aclaran los costos de envío a cada uno de estos destinos).


Ahora bien, ¿cómo pueden ser utilizadas las estampillas para el lavado de dinero? De múltiples formas. Un ejemplo claro podría ser el siguiente: supongamos que un funcionario cuenta con 1 millón de dólares provenientes de la corrupción, y está estudiando las formas en que podría lavarlos para consolidar su impunidad y gozar de las ganancias obtenidas ilícitamente.


Luego de analizar distintas alternativas, decide lavar los activos a través de las estampillas, ya que, a diferencia de las instituciones bancarias y otros sectores económicos, el Gobierno de la Provincia no le requerirá ninguna acreditación del origen de licitud de los fondos. El lavador podrá comprar unas 1.000 estampillas de USD 1.000, mantenerlas el tiempo que estime necesario (por ejemplo, unos 6 meses), y luego requerir al gobierno que le restituya el valor nominal de las mismas.


Con posterioridad, el lavador podrá inyectar esos fondos en cualquier operación que desee, ya sea adquiriendo un inmueble, depositándolos en un plazo fijo, comprar títulos valores o acciones en compañías, etc., dado que al momento de realizar estas transacciones, cuando el banco, el escribano, el agente de bolsa o quien sea le requiera la acreditación del origen de dichos fondos para concretar la operación, éste podrá exhibir la respectiva constancia de que los mismos provienen de la cancelación de las “estampillas de ahorro”, y por ende, los bienes habrán quedado “legitimados” e integrados al sistema económico.


Por otra parte, las estampillas pueden ser transferidas y negociadas en el mercado, motivo por el cual, un delincuente puede comprarlas por intermedio de una persona interpuesta (testaferro), y luego solicitar la cesión de las mismas a su nombre, e ir y rescatar el dinero respectivo. Las estampillas, asimismo, pueden ser adquiridas por sociedades constituidas en paraísos fiscales (por supuesto que sin ningún tipo de control), y ser utilizadas como medio de pago. Como puede observarse, las estampillas de ahorro constituyen un canal idóneo para el lavado de dinero, ya que al no existir límite de compra ni necesidad de acreditar identidad y origen de los fondos, cualquier individuo o compañía puede legitimar bienes de origen delictivo de manera efectiva y sin riesgo alguno de ser capturado.


En este sentido, las estampillas son una suerte de refugio para los capitales contaminados, que por otra parte permiten la financiación del Estado Provincial a partir de fondos malhadados, volviéndolo partícipe en el sistema de blanqueo de los mismos. Con suma urgencia, la Provincia debería tomar severas medidas preventivas a los efectos de transparentar las operaciones, y suprimir inmediatamente la posibilidad de que las estampillas puedan ser adquiridas por vía electrónica desde cualquier lugar del mundo sin siquiera tener la necesidad de acreditar identidad o personería.


Debería asimismo, requerir que cuando las operaciones superen un determinado monto, deba justificarse el origen de los montos, y por sobre todo, hacer público el registro de los tenedores de estampillas.


A propósito de esta última sugerencia, sería muy importante que el gobierno informara, además, si funcionarios públicos han adquirido estampillas, y si así lo hicieron, por qué suma y por sobre todo que demuestren la licitud de los fondos con los que las adquirieron.