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La unión de dos potencias para lograr el recambio generacional

Una nueva forma de hacer política asoma en el horizonte mundial. El encuentro entre los dos presidentes de Corea dejó en evidencia una postura que crece día a día y tiene que ver con la unión para el desarrollo.

La necesidad de un recambio generacional en la política conlleva el esfuerzo de aunar criterios para lograr un proceso de bienestar real. En San Luis se impone la idea de terminar con un proceso desgastado y con ideas terminadas.


Para ello, distintos dirigentes se estás poniendo los pantalones y a pesar de que aún convive el sistema clásico de clientelismo, los acuerdo en pos de la mejora van cobrando cada vez más fuerza.


El apretón de manos entre Kim Jong-un y Moon Jae-in abre las puertas a una transformación que irá camino a replicarse en diversos lugares del globo.


Mientras otras potencias alimentaban la crisis entre las dos coreas, las reuniones entre parlamentarios tuvieron efecto y se logró un consenso que marcará un hito histórico, no solo por la paz sino también por la política.


La unificación para cambiar la historia va imponiéndose en los principales dirigentes mundiales, donde el objeto es priorizar las similitudes por el bien común y trabajar en las diferencias substanciales.