• LPSL

La suma de todos los vueltos que se queda mensualmente "El Adolfo" y su infinita adicción al dinero

Adolfo Rodríguez Saá nuevamente apareció en las noticias nacionales, pero no por su desempeño legislativo, sino porque es uno de los senadores nacionales con más ñoquis y uno de los legisladores que más pasajes canjeó por efectivo. La semana pasada el Adolfo le contestó de manera desafiante a un periodista cuando le preguntó acerca del monto escandaloso que cobra como jubilación por los siete días en que subrogó la presidencia. “Tengo jubilación de privilegio, la cobro y no voy a renunciar a ella” dijo molesto el ex gobernador.

Rodríguez Saá, maldita coincidencia, durante su breve interregno presidencial, el 26 de diciembre de 2001 anunció como una de sus medidas de gobierno el límite a las jubilaciones de privilegio, techo que el Adolfo estableció en 3000 dólares, equivalente al 82 por ciento móvil del cargo más alto de la administración pública. Si Rodríguez Saá hubiera sido consecuente con sus propias medidas y no hubiesen sido estos anuncios pura demagogia, el actual senador nacional con el dólar a 43 pesos, no podría percibir más de 129 mil pesos mensuales.

Sin embargo el Adolfo cobra 270 mil pesos de jubilación por una semana en la presidencia y además percibe una dieta como senador nacional, que con gastos de representación y canje de pasajes, llega a los 217 mil pesos. Además Rodríguez Saá con presupuesto del senado solventa su estructura política, porque tiene empleados a 40 ñoquis.

En 2002 como no podían acusar a Carlos Ponce de corrupción, los Rodríguez Saá lanzaron una campaña contra el intendente donde lo acusaban de cobrar jubilación de privilegio de 4300 pesos, que era casi un monto equivalente al sueldo que le correspondía como titular del Poder Ejecutivo Municipal. Sin embargo las diferencias con el actual escándalo del Adolfo eran abismales, porque Ponce se había jubilado con la máxima categoría de docente universitario, mientras que Rodríguez Saá actualmente parasita de manera descarada las arcas del Estado tan solo por subrogar una semana la presidencia de la Nación.