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La sobreactuada "papización" de Adolfo para caer simpático


En su intento de seguir impulsándose, Adolfo Rodríguez Saá comenzó un proceso para convertirse en una especie de imitador del Papa Francisco.


A través de videos publicitados y con pocos comentarios, busca acercarse al electorado conservador. Todo lo contrario a la posición de su hermano, ateo confeso y proaborto, que apunta a otro público.


Asesorado por su círculo cercano, encabezado por su mujer, comenzó a dar discursos con tono religioso y de unidad totalmente couchados. También cambió su imagen para vender una faceta más “pura”.


Optó por el uso del color blanco, las fotos familiares y se puso una cruz del mismo oro que su anillo de casamiento.


La versión “franciscana” de Rodríguez Saá choca de lleno con su vida extravagante. La mansión de 80 millones de pesos, los viajes en avión privado y los días de relajación con metafísicos internacionales, están lejos de la austeridad que pregona su Santidad.


Hoy quiere ser el pastor guiando de un rebaño que parece estar lejos del camino santo.