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La provincia no tiene un proyecto para el Turismo: cambian por cuarta vez al ministro

Es el cuarto ministro de Turismo de la provincia desplazado durante el actual gobierno de Alberto Rodríguez Saá: se trata del empresario hotelero de Villa Mercedes, Aldo González Funes.

González Funes había asumido como ministro de Turismo en agosto de 2017, el mismo día que Cabrera asumió en Transporte.

Confirman que la renuncia le habría sido solicitada la semana pasada luego de una discusión entre Rodríguez Saá y el ex ministro. La relación era mala desde hace varios meses y había comprometido el desempeño del ministerio.

González Funes es un conocido empresario de Villa Mercedes, dueño del hotel Mercedes Park y fue el cuarto ministro de Turismo desde que asumió Alberto Rodríguez Saá hace tres años. Los cuatro ministros anteriores fueron Liliana Bertolucci; el actual intendente de Potrero Daniel Orlando; Héctor Mazzina y por último Gonzalez Funes.

Los cambios en esa área generan imprevisibilidad en el rubro que trabaja con el turismo y las empresas y comercios que se ven beneficiados con la actividad turística. Ese ministerio que debería tener estrategias claras y mejoradas cada temporada y que debería ser una de las áreas más importantes por los ingresos que genera, el empleo que promueve, y por la potencialidad turística de los paisajes de la Provincia, se encuentra acéfalo por cuarta vez e irá por su quinto ministro en tres años.

Del mismo modo que Alberto Rodríguez Saá demostró no tener un plan rector para el Ministerio de Seguridad al no haber resuelto en 36 años del gobierno de su partido temas como la capacitación de la policía en temas sociales y tecnológicos, ahora se constata lo mismo en Turismo.

Hace poco el Gobernador reconocía ante los policías, a los que quería casi colocando gente en las sillas en eventos veraniegos -una locura total- que “no sabía” porque crecía el turismo en San Luis. En tiempos de la big data es inadmisible que un gobierno no sepa cómo se desarrolla un área productiva para la cual tiene un ministerio, no mida resultados y no tenga indicadores con datos abiertos que puedan ser utilizados por los empresarios del rubro y el propio Gobierno y la sociedad para saber hacia dónde enfocar esfuerzos en cuanto a turismo.