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La mitad de Juana Koslay ya es un desierto por las canteras

Con la novedad del cierre de cuatro canteras por incumplimiento de la normativa ambiental recrudece la polémica sobre la industria extractiva en zonas urbanizadas a la vera de los ríos que atraviesan el área metropolitana de San Luis y Juana Koslay

Ayer se conoció la noticia de la paralización preventiva de actividades en tres establecimientos mineros en San Luis y uno en Villa Mercedes. El Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción de la provincia habría realizado inspecciones y estos lugares no habrían contado con la normativa ambiental vigente.

Sin embargo poco y nada se habla ya del impresionante impacto ambiental que es ese pelado tono árido que se ve cuando una mira en Google maps a Juana Koslay y que la recorre de punta a punta en una franja paralela a la autopista a Los Puquios. A este paso, a Juana Koslay le va a quedar poco y nada del nombre de “Ciudad Verde”.

En la vista satelital, el verde del monte y el espinal nativo serrano se interrumpe y comienzan a dibujarse las gigantes áreas peladas por las extracciones de áridos. En esta zona que es un valle que baja de las sierras de El Chorrillo hacia el río del mismo nombre y que se extiende más allá de la Ruta 7 , la diversidad biológica es enorme tanto en aves como reptiles y mamíferos pequeños como los zorros grises que se ven al bajar el sol. El daño provocado a fauna y flora por la creciente mancha seca de las canteras afecta a la naturaleza, la calidad de vida y el desarrollo urbano de Juana Koslay que no puede expandirse porque estos establecimientos le han cortado su crecimiento.

Las gestiones municipales de Juana Koslay hacen la vista gorda, y a los ambientalistas se los ve más preocupados en quejarse por un árbol no nativo y lógicamente reemplazable en una vereda del ejido urbano que por los millones de especies afectadas y la desertificación que implica la expansión de estas canteras.

Aunque nadie se ocupe, la mancha desértica sigue creciendo allí. En la gestión de Andrés Vallone esto ocurrió de manera desmesurada, tanto con las canteras como con la tala de monte nativo sin control. Ejemplares centenarios son volteados en vez de condicionar los planos y diseños como se hace en las ciudades que cuidan su patrimonio natural para que no afecten los árboles. Al frente del mall  La Joaquina se talaron sombras centenarias irrecuperables para una futura supuesta rotonda que conectaría ese emprendimiento con el loteo privado que arrasó todos los árboles y ahora quedó a tono con el sepia de las canteras. En nombre del emprendimiento privado cualquiera hace lo que quiere, sería la consigna.

La actual gestión de “Toti” Videla tampoco parece preocuparse. Otro tanto ocurre con las nuevas construcciones a la vera de la Ruta 20, ahora nadie quiere árboles al frente y los sacan sin que la Municipalidad de Juana Koslay haga nada al respecto ¿o tal vez están de acuerdo con esta salvajada urbana que afecta hasta la fisonomía pintorezca de la localidad serrana? Ni hablar de los enormes cañadones que han quedado como vista al Sur del Ave Fenix con una de las canteras que en 15 años desmontó y abrió un pozo de dimensiones dionisíacas hasta que recién, cuando todo el daño ya estaba hecho, se procedió a controlarlos y el cañadón pelado, sin nada de la vida que tenía antaño, quedó allí como recuerdo. Toda la costanera de un río en vez de ser integrada a la ciudad serrana ha sido deliberadamente dañada, condicionando el desarrollo de un urbanismo sustentable y ordenado en Juana Koslay.