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La historia detrás del telegrama que Britos y el Adolfo con los Cinco Latinos le enviaron a Videla

El 19 de diciembre de 1975 el bloque de diputados peronistas que respondía a Elías Adre emitió un comunicado donde alertaba que “ha observado atónito como un sector de las Fuerzas Armadas saliéndose de sus específicas funciones ataca al régimen institucional del país, pretendiendo digitar quien debe regir los destinos de la Nación”. Continuaba la denuncia “Entendemos que quienes puedan compartir tan absurdo proceder han delegado la pacífica pero tremenda arma del voto popular por la metralla golpista y traidora que pretende subvertir el apotegma peronista de “ahorrar sangre y gastar tiempo”.

El comunicado, cuya mayoría de firmantes resultó detenido el luego del golpe de Estado, remitía a un escándalo que había estallado en los diarios de la provincia dos meses antes, cuando el gobierno de Adre denunció que un grupo de dirigentes del peronismo liderados por Oraldo Britos el 14 de octubre le habían enviado un telegrama a las Fuerzas Armadas denunciando al gobernador y a un ex jefe de policía como protectores y facilitadores de la subversión.


Es evidente que el telegrama urdido por Britos y Adolfo Rodríguez Saá llegó a destino y causó efecto, porque Adre se vio obligado a peregrinar por los despachos militares para desmentir que fuera uno de los instigadores de la guerrilla que 10 días antes había producido uno de los copamientos a cuarteles militares más sangrientos de los años 70.

Operación Primicia


El 5 de octubre de 1975 la organización Montoneros tomó el aeropuerto “El Pacú” en la provincia de Formosa, para copar luego el Regimiento de Infantería de Monte Nº 29. El resultado fue una masacre con 29 muertos de los cuales 15 eran guerrilleros, además de un oficial del ejército, un suboficial, 10 soldados conscriptos y dos policías.


La noticia causó un impacto feroz en los medios de comunicación y el martes 7 de octubre El Diario de San Luis le dedicó un espacio que comenzaba en la tapa y concluía en la contratapa a un editorial provisto por Télam. Es importante reproducir el texto del editorial para entender el clima en medio del cual Britos y Rodríguez Saá le enviaron el telegrama al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, las cuales ya habían planeaban el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.


El Diario entonces tituló “Formosa: indignación y dolor” y el texto señalaba: “A medida que transcurren las horas el pueblo formoseño –no más indignado que dolorido- va adquiriendo la real noción de la magnitud de los sangrientos episodios que tuvieron ayer aquí como protagonistas a un grupo de mercenarios que no vacilaron en regar con sangre de sus hijos esta tierra de paz y trabajo”.


“Diez soldaditos –surgidos del pueblo, el mejor pueblo del mundo que da así “los mejores soldados del mundo”- abonaron con su sacrificio el suelo que, hasta su incorporación a las filas, contribuyeron a ennoblecer, porque si Dios hizo rico al suelo patrio, son los argentinos a través de su esfuerzo –en los campos, en las fábricas, las Fuerzas Armadas- quienes con aptitudes y procedimientos “de argentinos y de machos” lo hacen posible”.


“A estas víctimas inmoladas en el altar de la patria se suman dos integrantes de los cuadros medio y superior del Ejército Argentino y dos agentes de las fuerzas policiales de la provincia. Todos ellos -según revelan hoy testigos civiles y hombres de armas que enfrentaron a las “marionetas sangrientas” que ayer sembraron el terror aquí- fueron asesinados a mansalva, con un sadismo jamás visto ni aún en los más exagerados relatos de la última contienda mundial o las pregonadas matanzas de Indochina, una de las guerras recientes durante la cual se ensayaron al máximo todos los recursos de ese flagelo que nació en la década del cuarenta y se conoce como “guerra revolucionaria”.


“Los hilos de estas marionetas sangrientas son controlados desde el exterior. Baste con leer los diarios. En Europa, Oriente, y en toda Latinoamérica los métodos son los mismos. Varían solo los planteos tácticos pero respondiendo siempre a la misma estrategia de la guerra revolucionaria. Este tipo de guerra ideado por Lenin, sistematizado por Mao Tse Tung, perfeccionado luego por Ho Chi Min y manejado ahora por las internacionales asentadas en países con “tradición democrática” de Europa, ante la pasividad de sus gobiernos”.


“Pero el juego está claro y ya no queda nadie en la Argentina que ignore cómo “se manejan estas cosas”. El más esclarecido y definido en la repulsa a la guerrilla criminal es el Pueblo, este pueblo al que no se engaña porque desde 1945, en que decidió ser artífice de su propio destino tomó como única guía de sus afanes y esfuerzos la bandera azul y blanca. A partir de entonces desaparecieron los trapos rojos de toda celebración popular”.


“Hoy aquí, en Formosa, el repudio del pueblo se manifiesta en las calles. En las lágrimas de las madres y en la solidaridad de los hombres con sus Fuerzas Armadas. “Los seguidores de la bandera roja, los que apoyan a esta guerrilla criminal que asesina sin sentido –refugiados muchos en minúsculos grupos de barbudos tragalibros que desconocen el feliz cansancio del trabajo- no se saldrán con la suya”, dijo una mujer en cuyas manos y rostro, curtidos por el trabajo, se advertía una serena decisión”.

“Los episodios guerrilleros que se desarrollaron en los últimos tiempos en el país hablan bien a las claras de las actitudes de los protagonistas. Por eso cobran vigencia las preguntas realizadas el ministro del Interior hace poco en Buenos Aires, por un periodista que dio toda la sensación de representar no a un medio informativo, sino a los agentes del caos, en el sentido de que “algún día habrá que dar una explicación…” Sí, algún día tendrán que dar una explicación, pero al pueblo que los que matan bárbaramente y luego lloran invocando a la convención de Ginebra. Cuando los pueblos se cansan suelen hacer tronar el escarmiento. Y vaya si tronará”, concluía el extenso editorial con crédito de la agencia Télam.


Videla, Comandante en Jefe


La gravedad del asalto puso a la vista a Jorge Rafael Videla quien en agosto de 1975 fue puesto en funciones por Isabel Perón como Comandante en Jefe del Ejército.


En la contratapa de la edición del 7 de octubre, El Diario incluyó una noticia breve titulada “Regresó Videla” y el texto señalaba que quien cinco meses después encabezaría el golpe de Estado había regresado desde Formosa donde había evaluado los sucesos acaecidos.

El jueves 9 de octubre de 1975 El Diario puso en tapa una noticia que en realidad la historia ubica como ocurrida tres días antes, porque el 6 de octubre –un día después de asalto al cuartel de Formosa- el Poder Ejecutivo a través de los decretos 2770, 2771 y 2772 (conocidos como los decretos de aniquilación)dispuso la extensión del Operativo Independencia a todo el territorio nacional y entonces la represión de la subversión quedó en manos de las Fuerzas Armadas, con preponderancia del Ejército que era la fuerza que más efectivos disponibles tenía, como así también la que contaba con mayor presencia territorial. En el libro “Disposición Final”, Videla le contó a Ceferino Reato que Isabel Perón pretendía que los decretos dispusieran “exterminar” la guerrilla, pero que esa palabra no existía en los reglamentos militares y entonces se incluyó la palabra “aniquilar”.


El sábado 11 de octubre El Diario de San Luis publicó la noticia de que los gobernadores habían sido convocados por el Consejo de Seguridad Interior, mientras que un recuadro en la misma edición daba cuenta de que el gobernador Adre se había entrevistado con los ministros de Interior y de Justicia. “El señor Elías Adre entrevistó en la metrópoli a los ministros del Interior, Ángel Federico Robledo, y de Justicia doctor Ernesto Corvalán Nanclares. En el transcurso de las deliberaciones de las que participaron los gobernadores de La Rioja, San Juan, Chaco, Entre Ríos, La Pampa y Chubut, se consideraron aspectos relacionados con la lucha contra la subversión. Vinculado al mismo tema se convino que el miércoles de la próxima semana los gobernadores mantendrán una reunión con el Consejo de Seguridad y con los comandantes generales de las tres armas”.


El día anterior El Diario en la contratapa daba cuenta de una noticia que por repetida no resultaba menos traumática: “El Ejército enfrentó en Tucumán a un grupo extremista: 13 bajas”.


El 13 de octubre de 1975 el diario titulaba: “Reunión del Movimiento Nacional Justicialista” y la noticia señalaba que “En un comunicado dado a conocer por el diputado Adolfo Rodríguez Saá, se hace saber que el Movimiento Nacional Justicialista convoca a todos los peronistas a una reunión que se efectuará el día lunes 13 de octubre (hoy) a las 20 en la sede partidaria, Bolívar 548”. El motivo de la convocatoria era coordinar acciones para la celebración del aniversario del 17 de octubre, pero la noticia sirve para afirmar que Rodríguez Saá fue uno de los impulsores del telegrama que al día siguiente recibió el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.


Cinco Latinos y Oraldo Britos


Cada vez que Adre se refería a las constantes denuncias y pedidos de intervención, contestaba “son solo cinco o seis los denunciantes”. Del Movimiento Nacional Justicialista, en San Luis, el presidente era Oraldo Britos y el apoderado era Adolfo Rodríguez Saá, quien a la vez era diputado del bloque disidente que se escindió luego del asesinato de José Ignacio Rucci. Aunque Adre era el gobernador, no controló el partido hasta el 3 de marzo de 1976, cuando por intervención expresa de Isabel Perón y luego de un intento de fraude en las elecciones internas perpetrado por Britos y Rodríguez Saá, Adre fue reconocido como líder del Justicialismo puntano.


Según contó Guillermo Adre, nieto del entonces gobernador, Britos conspiró contra Elías Adre desde el momento mismo en que este fue proclamado candidato a gobernador y a la conspiración luego se sumó Adolfo Rodríguez Saá quien obtuvo la banca de diputado provincial por la JP Regionales (afín a Montoneros) pero al poco tiempo de resultar electo desconoció su procedencia y comenzó a denunciar al gobernador de instigar la guerrilla.


Britos no asistió a la ceremonia de asunción de Adre con el argumento de que no había sido invitado y su derrotero ideológico fue parecido al del Adolfo, porque de tildar de traidor a José Ignacio Rucci un poco antes de las elecciones de marzo del 73 y de reivindicar a los muertos de Trelew, al poco tiempo cambió de opinión y comenzó a denunciar a Adre y sus funcionarios de complicidad con la guerrilla. Antes, en 1963 también Britos había pasado por las filas del Vandorismo. Britos del Vandorismo pasó a la Tendencia que repudiaba al Vandorismo y de allí pasó al Peronismo Ortodoxo que repudiaba a la Tendencia, todo en menos de 10 años.


El 2 de Enero de 1976 el sindicalista Bartolomé Albarracín acusó a Britos de aliarse al MPP para dividir al peronismo y recordó que: "No es casual que Britos y el senador nacional Juan Gregorio Vivas (del MPP) se hayan unido para denunciar la guerrilla en San Luis y pedir la intervención de la provincia. Los denunciantes de supuestos guerrilleros no recuerdan que el primer campamento guerrillero descubierto en San Luis funcionaba en campos pertenecientes al senador nacional Carlos Franco (justicialista, aliado de Britos) en la zona de Boca del Tigre". (Carlos Franco fue uno de los firmantes del telegrama a Videla)


Renuncia Run Run Suárez


Tres días después del 1 mayo de 1974, luego de que Perón tildara de “estúpidos e imberbes” a las columnas de Montoneros y de la JP Regionales, Elías Adre le pidió la renuncia al ministro Julio Everto Suárez. Entonces el 12 de mayo el bloque de diputados encabezados por Adolfo Rodríguez Saá publicó una solicitada que anticiparía el telegrama a Videla y también la Carta a Massera. La solicitada apareció en el El Diario de San Luis, en una columnita, con las firmas de los integrantes del “Bloque Peronista”: Adolfo Rodríguez Saá, Víctor Manuel Novillo, Jorge Niño, José María Roca y Tomás Dante Ferrara.


En la transcripción se han respetado los signos de puntuación y también las mayúsculas; el título era “Podrán decir mil mentiras pero jamás lograr que ninguna de ellas se convierta en verdad” y el texto señalaba: “Cuando los diputados del Bloque Peronista denunciamos hace ocho meses ante las autoridades del Movimiento Nacional Justicialista y el Gobierno Nacional y al Pueblo Peronista , que el Gobierno de San Luis había desviado el rumbo que le señalaba Nuestra Doctrina, por una serie de comprobaciones debidamente documentadas que elevamos con nuestras firmas al Consejo Superior y Autoridades Nacionales que fueron publicadas oportunamente para que el Pueblo supiera la verdad; y, el Poder Ejecutivo, por medio del propio Gobernador reaccionó violentamente y señaló que todo lo que se denunciaba “era falso” y que no iba a salir a “cazar brujas” porque señalábamos la infiltración marxista a través de los personeros de la llamada “Tendencia revolucionaria”, que ya dejó de pertenecer a nuestro movimiento definitivamente después del 1º de mayo pasado cuando el TTE. GRAL. Perón además de calificarlos de “mercenarios al servicio del dinero extranjero” los acusó de ser los responsables ideológicos de los asesinatos de dirigentes gremiales “sin que haya sonado todavía el escarmiento””.


“Las palabras de nuestro Conductor nos señalan un camino que ningún peronista consciente debe soslayar, ni siquiera someramente, pues además de estar traicionando a la Patria, traicionan a Perón y su Doctrina. Veinticinco números de la revista “El Peronista” y el Diario de Sesiones de la Legislatura Provincial atestiguan, que el Bloque que componemos ha estado encuadrado perfectamente dentro de lo que el General Perón exige a sus soldados más “beligerantes”, atacando a dichos nefastos personajes, poniendo nuestra cuota de sacrificio para su erradicación definitiva del Movimiento. Esto lo hicimos sin ninguna otra especulación o interés personal que el de servir a Perón y al Movimiento, como lo hemos hecho siempre en nuestra permanente militancia que difícilmente puedan cuestionar nuestros detractores”.


“Fuimos los primeros en señalar la desviación ideológica y la complicidad manifiesta, cuando no la militancia activa, de altos funcionarios en la denominada “Tendencia Revolucionaria”, y desde ese momento asumimos una política coherente”.


“Esa conducta pretende ser empañada minimizándola a cuestiones personales que no existen o difundiendo falsos rumores de “arreglos” o “diálogos” que el Bloque Peronista desmiente categóricamente”.


“Hoy San Luis se encuentra en una de sus más peligrosas encrucijadas, pues a pesar de todo este accionar que no esperamos se nos agradezca o premie, precisamente, porque somos soldados de una causa justa y noble, pretendiendo tergiversar nuestra lucha con sórdidas “trenzas” que tratan de encubrir a los verdaderos traidores a la causa peronista y que no se ha solucionado con la retirada táctica de un ministro, sino que se trata de proteger con ello a otros personajes igual o más comprometidos con esa traición al Pueblo y a Perón”.


“No creemos que las autoridades del Consejo Superior del Movimiento Nacional Justicialista avalen, aun equivocadamente, dichas maniobras. Tampoco podemos aceptar que sus representantes digan públicamente que la “Tendencia Revolucionaria” puede participar, como los demás, de las decisiones del Movimiento de San Luis, porque allí sí, por más que seamos obedientes en las decisiones de “un representante” para nosotros vale más la palabra de Perón y estamos seguros que con ello estamos defendiéndolo. Por eso este Bloque de Diputados pone a disposición del Gral. Perón todos los sacrificios que podamos realizar en este sentido a pesar de las amenazas y de las trenzas, estén o no avaladas por personas que creíamos fieles a las consignas anteriormente expuestas, pues no nos mueve otro interés que la supervivencia auténtica de nuestro Movimiento y nuestra Doctrina por la Reconstrucción y la Liberación definitiva de nuestra Patria con el Gral. Perón y la verticalidad que de él se desprende”.


La solicitada concluía en mayúsculas “Los peronistas tenemos que retornar a la conducción de nuestro movimiento, ponerlo en marcha y neutralizar a los que pretenden deformarlo desde arriba y desde abajo. “Nosotros somos justicialistas”. Levantamos la bandera distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes. No creemos que haya un argentino que no sea lo que ello significa. Por una patria libre y soberana”.

Munición gruesa: El telegrama a Videla


Es evidente que Britos y Rodríguez Saá el 14 de octubre de 1975 consideraron que había llegado el oportunidad de hundir al gobernador y entonces cuando los medios de prensa anunciaron que Adre participaría de la reunión del Consejo de Seguridad Interior se adelantaron y le enviaron al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas un telegrama que incluía, entre otros, las firmas de los senadores Britos y Franco, del Movimiento Nacional Justicialista, del bloque de diputados Justicialistas, de los intendentes de San Luis y Villa Mercedes y también de sindicalistas de escasa representatividad.


El texto del telegrama reclamaba que no solo las Fuerzas Armadas combatieran la guerrilla sino también a los protectores y cómplices de la subversión, entre los que ubicaban al gobernador Adre y al ex Jefe de Policía. Sin embargo, en los juicios de lesa humanidad realizados recientemente en San Luis víctimas y represores coincidieron en señalar que en la provincia de San Luis no existió guerrilla que combatir, sino que hasta febrero de 1974 funcionó un campamento donde algunos guerrilleros de otras provincias descansaban y que cuando fue allanado la Policía Federal son encontró carpas, elementos de cirugía y elementos para tiro al blanco. “San Luis era una zona de paso, donde el subversivo se reponía”, dijo el genocida Carlos Pla, mientras que el servicio de inteligencia Roberto Arce dijo que “San Luis era una zona fría para la guerrilla”.


El 16 de octubre, luego de la reunión del Consejo de Seguridad Interior según la noticia publicada por El Diario en tapa, el gobernador Adre reconoció que “concurrió al Comando General del Ejército donde ratificó sus manifestaciones públicas en cuanto a la necesidad de emprender una acción solidaria, que permita un accionar efectivo del pueblo y Ejército en la lucha contra la guerrilla de todo signo que agrede a la Nación en su conjunto”.


La visita de Adre al Comando General del Ejército no obedeció a normas de protocolo o reglas de cortesía, sino lisa y llanamente a la maniobra encabezada por Oraldo Britos y Adolfo Rodríguez Saá quienes quedaron al descubierto porque el telegrama fue publicado por el Diario Los Andes de la provincia de Mendoza.


Por su parte el diario La Opinión el 17 de octubre también informó respecto a la reunión e incluyó declaraciones más amplias de Adre respecto al telegrama donde lo denunciaban como cómplice de la subversión. Bajo el título insípido de “Declaraciones del gobernador de la provincia Elías Adre” y con un subtítulo que señalaba “Expresó que en el orden nacional conocen la situación de San Luis”, la noticia de La Opinión relataba el contacto con Adre a la salida de la reunión. “Concluida la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Interior y luego de sendas conversaciones mantenidas por el gobernador Elías Adre con los comandantes generales de las tres armas, el mandatario puntano fue consultado por los periodistas sobre declaraciones efectuadas por Oraldo Britos, las mismas tienen el tono de los telegramas cursados a los titulares de las tres armas y al ministro del Interior, por sectores del peronismo de San Luis”.


Adre continuaba con ironía: “En la oportunidad el gobernador Adre señaló que entendía que no correspondía en estas circunstancias comentar lo expresado por Britos, por entender que sus palabras podían no reflejar su verdadero pensamiento, debido posiblemente al estado febril sobreviviente a las razones de salud que lo afectan”.


“Sobre la situación de San Luis, el mandatario dijo que la misma es ampliamente conocida por el gobierno nacional, por las fuerzas armadas y por los organismos de seguridad que no necesitan informantes oficiosos para conocer la situación de una provincia en lo que respecta al clima que impera en ella y a la actuación en ese sentido de los gobiernos provinciales”.


“Hemos ratificado, agregó el gobernador, en oportunidad de la reunión del Consejo de Seguridad Interior la posición que se hiciera pública en la semana anterior de que es necesario fortalecer la lucha por el mantenimiento de las instituciones y de consolidar el respaldo cívico a la tarea que cumplen las fuerzas armadas contra la subversión”.


“Esta posición concretada al más alto nivel, considerada en las esferas que corresponde hacerlo, eliminada la posibilidad de que se pueda considerar, con algún viso de seriedad, las manifestaciones que puedan hacer individuos aislados, en una tarea que quienes llevan los pesos de lucha consideran poco seria y, a la vez, como forma de quebrar el frente unido que deben mantener todos los argentinos que queremos que se realicen en paz los cambios que el país necesita”.


El 17 de octubre el gobierno de Adre emitió un comunicado que fue publicado en la contratapa por El Diario de San Luis. “Ante la gravedad de falsas imputaciones a este gobierno que presuntamente habrían efectuado legisladores nacionales y provinciales, dirigentes gremiales y autoridades comunales, se ve en la necesidad de replicar públicamente y a través de la justicia, a esta nueva muestra de baja política que podría quedar inserta en el anecdotario del dislate y fuera de toda trascendencia si no formase parte de una campaña sistemática y programada de un pequeño grupo que por su orfandad política respalda sus apetencias políticas en la injuria sin medida”.


“Al respecto el gobierno pone en conocimiento de la opinión pública que ha cursado despachos telegráficos intimatorios a los supuestos firmantes de una denuncia contra la clara posición del Poder Ejecutivo provincial en las difíciles horas que viven los argentinos, a efectos de que ratifiquen o rectifiquen su participación en ese incalificable acto. Y con el propósito de proseguir actuaciones en los estrados judiciales”.


“La gravedad de los cargos efectuados, cuyo contenido ha sido ampliamente divulgado por la prensa, son objetivamente perniciosos a la unidad del pueblo con las Fuerzas Armadas y de Seguridad que a diario rinden tributo de sangre por el golpe artero de la subversión”

“La presunta denuncia demuestra irresponsabilidad si con este ataque lo único a que se aspira es a obtener un rédito político que siempre será ínfimo, cuando el supremo interés de la Patria exige unión y esfuerzo conjunto ante el enemigo común”.


“Pero mucho más peligroso sería que detrás de la nueva infamia contra el gobierno de San Luis estuviese realmente el interés de disociar, sembrar la duda, enfrentar y dividir a quienes nos hemos pronunciado taxativamente contra las fuerzas antinacionales.


Presuntamente porque en la dispersión de esfuerzos y la descomposición de voluntades, el enemigo espera alcanzar la victoria”.


“Quienes pierden su tiempo en otras actividades aún no comprenden la responsabilidad que históricamente les cabe a todos los argentinos que aman su bandera o buscan a sabiendas la destrucción del país”.


Solo dos desmentidas


Ante el fracaso de maniobra de Britos y Rodríguez Saá, en los archivos consultados solo consta la desmentida de Eduardo Mones Ruiz y de dos concejales de la ciudad de San Luis. En el caso de la desmentida de los concejales publicada por El Diario el 28 de octubre de 1975 el título fue “Repudian a los autores del telegrama enviado a las Fuerzas Armadas”.


Antes, el 21 de octubre, el dirigente peronista José Xacur fue consultado por el telegrama y dijo “Estamos curados de espanto, como se dice vulgarmente. Ello es producto de un descalificado grupo de personas, muchos de los cuales detentan cargos que no merecen, que visten la camiseta de peronistas pero que no sienten ni el calor del pueblo, ni menos saben lo que es la doctrina que nos legó nuestro conductor. Su conducta es incorrecta y la masa los aplastará en los próximos comicios internos para elegir autoridades del partido”.


El 25 de octubre la CGT y las 62 Organizaciones publicaron en El Diario de San Luis una solicitada que ocupaba una página completa titulada “Estamos rodeados de acechanzas y debemos superar pasiones insanas”. La solicitada de los gremialistas y las declaraciones de Xacur aluden a un grupo de sindicalistas, pero también a Adolfo Rodríguez Saá quien desde el liberalismo más rancio había dado una voltereta y se había metido en las filas de la JP Regionales, para luego terminar aliado al peronismo más derechista.


Un párrafo de la solicitada de la CGT señalaba “Estas sectas minoritarias, que han llegado a la histeria, quieren que nos contagiemos para impedir que el proceso de cambio en nuestra provincia siga avanzando y para lograr sus fines, usan siglas que no representan, efectúan denuncias telegráficas ante las Fuerzas Armadas, en un último intento de lograr por este medio, conseguir sus oscuros designios, que solo son estados febriles e imaginativos de una minoría irresponsable que trata de sabotear la reconstrucción de San Luis”.

Delatores delatados, la nota de Osvaldo Soriano


La causa judicial impulsada por Adre contra los firmantes del telegrama a Videla quedó trunca por el golpe de Estado y el trauma posterior a la dictadura permitió que algunos cómplices civiles se reacomodaran sin demasiadas explicaciones. Cuenta la leyenda que Oraldo Britos fue quien facilitó la candidatura a gobernador de Adolfo Rodríguez Saá en un momento en que el peronismo era mala palabra y Alfonsín arrasaba en los sondeos de opinión. Según el cálculo de Britos, el Adolfo iba a perder en el 83 y entonces él estaría listo para presentarse en la próxima, pero calculó mal porque el Adolfo ganó y nunca más le reconoció mérito alguno.


Los primeros años posteriores a diciembre de 1983 fueron difíciles para Rodríguez Saá y en 1986 llegó a un acuerdo con Britos para que este fuera designado como Senador Nacional.


La paz entre ambos se rompió cuando Britos decidió enfrentar a Rodríguez Saá en las elecciones para gobernador y fue entonces que el adolfismo inició una campaña contra Britos acusándolo de informante de la dictadura.


La acusación apareció a través de una solicitada en el diario Clarín y el Diario Página 12 publicó una nota con la firma de Osvaldo Soriano que luego fue recopilada en el libro Rebeldes, Soñadores y Fugitivos en la página 269 bajo el título “Delatores delatados”. La denuncia acusaba la complicidad de Britos con las Fuerzas Armadas después del golpe, pero de antes no decía nada, porque entonces no solo Britos era golpista y denunciaba a otros dirigentes, sino que también Adolfo Rodríguez Saá hizo lo mismo desde que se apartó del bloque que respondía a Adre denunciando al gobernador por desviación ideológica. La solicitada publicada en Clarín incluía entre otras firmas la de Alejo Sosa, Gilberto Sosa, Marcial Rodríguez y Julio Muñoz.


Gilberto Sosa, quien sí estuvo preso durante la dictadura, señaló entonces que era sospechoso que Britos no hubiera sufrido la cárcel y la tortura como los demás militantes peronistas. También es curioso que el nombre de Oraldo Britos no apareciera en ninguno de los juicios por delitos de lesa humanidad ya sea como víctima o testigo. Fue Luis Marrero quien a través de una nota publicada por el Diario Puntal, acusó a Britos de permanecer apenas unas horas en la delegación de la Policía Federal, tiempo suficiente como para proporcionar a la represión los nombres de los principales militantes de Villa Mercedes e irse luego en un avión de la Fuerza Aérez. El Adolfo y los suyos ni siquiera estuvieron presos unas horas.


Además Marrero vinculó a Britos con el entonces juez Omar Uriz -luego destituido por la vinculación con una banda de delincuentes- y con un sujeto de apellido Arrascaeta quien, según Marrero, era informante de los servicios de inteligencia de la V Brigada de Villa Reynolds. “Tampoco he sido yo el que afirmara que el principal operador político que Britos enviara a Bariloche para la Cumbre Justicialista, sea un activo miembro de los Servicios de Informaciones de la Marina con asiento en Puerto Belgrano”, acusó Marrero.


Como el telegrama a Videla fue enviado por ambos, es que ninguno de los dos luego pudo usarlo para acusar al otro y entonces Britos en 1989 se limitó a desmentir en los medios que hubiese colaborado durante la dictadura, pero nada dijo de sus actitudes cinco meses antes del golpe cuando con Rodríguez Saá apoyaban la línea que impulsaba un golpe de Estado interno que desplazara a Isabel Perón para que asumiera Ítalo Luder, clausurara el Congreso y gobernara con respaldo militar, tal es la descripción de la estrategia que contó el genocida Videla ante Ceferino Reato.


El 27 de junio de 1987 el Diario Puntal publicó una desmentida de Britos respecto de la solicitada publicada por los Rodríguez Saá en Clarín, pero entonces el entonces candidato a gobernador apenas atinó acusar a Rodríguez Saá de no defenderlo adecuadamente cuando fue detenido durante la dictadura y según él permaneció en la Policía Federal, dato que no fue mencionado por ninguno de los presos que pasaron por esa delegación. Ya en esa campaña comenzaban a aparecer las campañas sucias armadas por los Rodríguez Saá, porque también como Arturo Negri acusaba a Alberto Rodríguez Saá de mandarle una carta a Massera, el Alberto retrucaba impulsando desde las sombras el rumor de que Negri era responsable del robo de las manos de Perón.


POR GUSTAVO HEREDIA