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La estafa de la zona franca en Justo Daract


Año 1995, había pasado un año del secuestro del Adolfo y los hermanos Rodríguez Saá abrían varios frentes de conflicto. El más grave tal vez, por sus derivaciones institucionales, fue la declaración de guerra al Superior Tribunal de Justicia cuando ante la negativa de los ministros a renunciar mansamente, El Diario de la República mediante un truco fotográfico mostró a los magistrados en calzoncillos durante varias semanas. Luego de páginas enteras dedicadas a ridiculizarlos, mediante aquellos tétricos cuadraditos grises, escritos por Eduardo Gomina y el hoy poggista Daniel Miranda, de a uno los ministros fueron renunciando hasta que Julio César Niño fue echado mediante una “pueblada” organizada por el gobierno con gente trasladada en colectivos desde el interior de la provincia.


Otro frente de guerra fue la decisión de los hermanos de privatizar el Banco Provincia al que previamente saquearon mediante el otorgamiento para su entorno de préstamos incobrables. En 1995 las radios eran pocas y el Diario solo tenía como competencia al precario Diario La Opinión (luego comprado y cerrado por los Rodríguez Saá). Entonces para generar un clima favorable a la privatización el gobierno de nuevo utilizó las páginas del Diario y acusó a un grupo de empleados del banco estatal de cometer una estafa con cheques falsificados, escándalo que los Rodríguez Saá mantuvieron durante varios meses hasta que ellos mismos a través de una financiera mendocina compraron el banco.


El tercer frente de guerra fue contra el obispado, en particular contra el Presbítero Miguel Padilla, quien junto al Obispo Laise bancaron al Adolfo en los días posteriores al secuestro.


Padilla en ese entonces era el confesor de la primera esposa de Rodríguez Saá, mientras que el Obispo Laise pretendió canjear apoyo por efectivo y le fue mal, porque cuando la relación se tensó el gobierno ventiló la existencia de un cheque sin fondos extendido por la curia puntana que fue a parar a las manos del constructor Hugo Diez.


En Justo Daract el cierre del ramal ferroviario dispuesto por Menem y las resoluciones del Ministerio de Economía que terminaban con el otorgamiento discrecional de nuevos decretos de radicación industrial pusieron a la localidad en una situación de emergencia ocupacional que contrastaba con el constante optimismo de los Rodríguez Saá. Fue entonces que el gobierno a través del ministro de Industria Eduardo Daponte comenzó a promocionar la solución a todos los problemas de Justo Daract y de la provincia: la primera zona franca del país.


Según el anuncio efectuado por el Adolfo el 18 de noviembre de 1996 en la localidad de Luján, la zona franca iba a convertir a Justo Daract en una especie de Hong Kong mediterránea, donde todo el país iba a comprar televisores chinos y zapatillas a mitad de precio. Sin embargo a pesar de la grandilocuencia del anuncio la zona franca fue concesionada con solo 10 empresas radicadas de las 30 presuntamente interesadas y dos meses después del anuncio, a una semana de la puesta en funcionamiento, los daractenses tomaron nota de la estafa y entonces el diario Clarín en una nota fechada el 6 de enero de 1997 dio cuenta de algunas incongruencias entre los anuncios y la realidad. “De los nueve mil habitantes que pueblan Justo Daract, unos 1.800 se encuentran sin trabajo.

Paradójicamente, se trata de una de las marcas de desocupación más altas de la provincia”, sostenía Clarín.


“Por decreto del Poder Ejecutivo nacional, desde el 15 de enero de 1997 Justo Daract será la primera Zona Franca del país en funcionamiento, pero a una semana de la inauguración son pocos los que creen que la crítica situación social y económica de los puntanos va a mejorar”.


“La Zona Franca estará asentada en un terreno de 50 hectáreas que se extiende a un costado de la ruta nacional 7. La administración del predio depende de la empresa concesionaria Zofrasal, integrada por Conipa y ECOFISA, del grupo Bibiloni, que también ganó la licitación de la Zona Franca de La Plata. La concesión se extiende a lo largo de veinte años, con opción a prolongarla por otros veinte”.


“En una segunda etapa, la superficie actual se ampliará a 100 hectáreas, hasta completar 280 hectáreas en dos décadas. Según informó la compañía, hasta ahora solo veinte empresas solicitaron reservas de lotes en el lugar”.


Veinte años después, en 2016, la página Infocampo.com.ar daba cuenta de que la zona franca solo contaba con “15 usuarios”, es decir apenas 5 más de los 10 originales, que solo usan la zona franca como depósito de mercaderías.