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Gastarán 170 millones en una autopista para intereses inmobiliarios de Rodríguez Saá

Igual que en abril de 2017, Alberto Rodríguez Saá volvió a anunciar como si fuera algo nuevo una supuesta revalorización de los alrededores del dique Cruz de Piedra. De los 200 millones anunciados para el lugar, 170 se los llevará una autopista que tiene como fin concretar un acceso a los negocios inmobiliarios en los cuales la familia gobernante tiene mucho interés, entre ellos la construcción de un hotel cinco estrellas y el loteo de terrenos.

A pesar de que había anunciado hace un año y medio los trabajos de puesta en valor y limpieza del dique, el mismo sigue padeciendo el destrato y la basura es su principal característica a la vista. En vez de comenzar por el asunto de la limpieza del dique, importan más los negocios inmobiliarios y para eso se destinarán millones de la obra pública en construir ese super acceso específico a tierras aledañas del dique que tienen  potencial interés para el gobernador, conocido empresario hotelero-gastronómico.

Viene a cuento recordar que años atrás la familia Rodríguez Saá adquirió, con leyes que se hicieron a medida de sus intereses, varias de las hosterías y hoteles provinciales y de sindicatos en el circuito serrano, emprendimientos que luego vaciaron y terminaron cerradas y dejaron sin trabajo a los habitantes de la zona. Entre ellos el Hotel Cruz Piedra cuya gerenta era una de las hermanas del gobernador y que ahora está cerrado. Todo su personal fue despedido; recursos humanos capacitados en hotelería que durante décadas trabajaron allí antes que Alberto Rodríguez Saá se dedicara a los hoteles, hoy están en el plan de $7.500.

En esta concepción del Estado como una fuente de recursos personales para los negocios familiares, todo el proyecto para el Cruz de Piedra se parece a lo iniciado en el dique La Florida: convertir un bien turístico de la provincia en un patrimonio personal donde se apoderan de las tierras y recursos para hacer negocios a través de empresas y testaferros, con varias operaciones comerciales sospechadas de tratarse de lavado de dinero. Afectan además todo el entorno ecológico, destruyen el monte nativo para crear barrios cerrados, empujan las especies de la fauna de la zona a la extinción, todo para encerrar otro lago con un negocio millonario.

Volvió a anunciar lo mismo que hace casi dos años, un par de viveros, una escollera, etc., etc. como en el anuncio de principios de 2017 que hizo junto a su amigo personal Mitchell, proyectador de todos los antojos gubernamentales. Esta vez le agregaron el costo millonario de la autopista de circunvalación que llevará a todos esos emprendimientos inmobiliarios donde la madeja de negocios ya puso el ojo, destruyendo el entorno natural que vamos a pagar todos.