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Ente de control de Rutas: la caja millonaria de Rodríguez Saá, negociados turbios y corrupción

Este año el Ente de Control de Rutas tiene asignado un presupuesto de más de 529 millones de pesos. Una cifra más que exorbitante para una "empresa" del Estado que en las últimas épocas se ha convertido en un agujero negro de los fondos públicos.

De allí salen los recursos para la campaña política del gobernador sin el más mínimo rigor ético.


A la "Caja Naranja", manejada por el ministro estrella de Rodríguez Saá, llegan los fondos de los 14 peajes que la provincia administra, además de manejar recursos supuestamente destinados al mantenimiento de las rutas y caminos.


La realidad de la entidad no es la que se ve en las publicidades y la que intenta mostrar el gobierno, como por ejemplo la adquisición de nuevas tecnologías y otros sin fines que el gobierno justifica como necesarios.


Tal es el caso de los pórticos de reconocimiento y lectura de patentes, que no responden a ningún protocolo de seguridad, y son meros carteles que leen y repiten patentes en la pantalla.


Son herramientas para “invertir dinero” a empresas amigas, a través de sobreprecios y pago de favores. Se ha descubierto que los datos que resultan de estos medidores no están conectados a ninguna base de datos.


En cuanto a la estructura, el Ente no es más que una oficina administrativa. La mayoría de sus camiones y maquinaria son tercerizados. Incluso hasta las desmalezadoras para cortar el pasto son alquiladas a precios descomunales. Todo esto se realiza sin licitación y sin pasar por ningún organismo de control, lo que resulta en un negociado "ideal" y una caja sin límites para las ambiciones políticas de Rodríguez Saá.


Ni el poder Legislativo ni mucho menos Fiscalía de Estado realizan controles sobre esta entidad, manejada indiscriminadamente y con negocios en "negro" que no tienen el más mínimo registro.


Todo un cóctel que ha permitido contratos espurios, con precios inflados y favores a empresarios ligados al poder central que "devuelven" a la corona millones de pesos.

En pleno año electoral, se han multiplicado la "transacciones" respecto a servicios y contrataciones que han engrosado la billetera política del oficialismo, acostumbrado a usar los fondos públicos con fines electorales.


El autoaporte a través del Rally


El Ministro de Obras Públicas, Felipe Tomasevich, tiene un hobby caro que, de acuerdo con fuentes cercanas al rally, se financiaría con la sobrefacturación de las reparaciones a equipos obsoletos de Vialidad Provincial. Tomasevich lidera una escudería de automovilismo que posee en la actualidad 8 autos con un costo fijo por carrera de 100 mil pesos. “Eso es lo que sale correr una carrera de rally siempre y cuando no rompas nada, porque si no los costos se elevan de manera exponencial. Para que se entienda: los amortiguadores de las suspensiones utilizadas por los autos de Tomasevich cuestan 100 mil pesos cada uno y no se consiguen en Argentina, sino que hay que traerlos desde Estados Unidos”, dice uno de los expertos consultados.


De acuerdo con fuentes de Vialidad Provincial el mecanismo de sobrefacturación utilizado por Tomasevich es el mismo que utilizó para enriquecerse Carlos Bassi y consistía en inflar el costo de reparaciones efectuadas a equipos obsoletos. El arreglo de un arranque, 10 mil pesos. Motores inservibles enviados a “rectificar” fuera de la provincia, pero a los que solo se los pinta de un color, para volverlos a pintar todas las veces que haga falta dinero”. En la maniobra defraudatoria también estarían involucrados el Ente de Control de Rutas Provinciales y también San Luis Agua.