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El silencio del Alberto alienta las peores sospechas dentro del kirchnerismo

15 días pasaron desde que Cristina Kirchner anunció que declinaba la candidatura a la presidencia y que le cedía el primer lugar en la lista a Alberto Fernández. Sin embargo, luego de las declaraciones de Gabriel Mariotto de que Alberto Rodríguez Saá promovería una interna dentro del peronismo K, no volvieron a circular noticias vinculadas a las intenciones del gobernador de San Luis.

De acuerdo a las versiones que circularon antes del anuncio efectuado por Cristina Kirchner, fuentes seguras afirmaban que Adolfo y Alberto habían acordado con el macrismo el pago de la deuda que los Rodríguez Saá le reclaman a la nación a cambio de presentar una fórmula presidencial que compitiera por afuera del PJ para restarle votos al peronismo, la misma estrategia que Adolfo encabeza en San Luis para dividir al electorado que vota por Macri.


Una versión complementaria indicaba que la estrategia que subterráneamente se había deslizado desde los Rodríguez Saá apuntaba a un último intento para que Cristina Kirchner incluyera al Alberto como su candidato a vicepresidente. Noqueados por el anuncio de Cristina, Mariotto apuró aquellas declaraciones de “participar en una interna fraterna” que, conociendo al ex vice de Daniel Scioli y a los Rodríguez Saá, todos saben que será cualquier cosa menos "fraterna".


Con la previsión de que Juan Schiaretti obtendría un triunfo holgado en Córdoba, Cristina Kirchner el 14 de mayo convocó a los gobernadores peronistas a una reunión en la sede del PJ nacional a la que el Alberto se excusó de participar, con el argumento de que a esa hora tenía un acto en San Luis. Perra mentira, porque ese día no hubo en San Luis ni un solo acto ni partidario ni institucional.


Una semana después del triunfo de Schiaretti y cuando todos comenzaban a mirar al reelecto gobernador cordobés como un firme candidato a encolumnar al PJ, Cristina Kirchner ungió a un Alberto como candidato a presidente, pero no se trataba de Rodríguez Saá, sino de Alberto Fernández, quien no figuraba en los planes ni siquiera del más agudo de los analistas.


Transcurridos 15 días del anuncio de CFK, el jueves pasado en el contacto que el Adolfo a través de Facebook mantiene con sus seguidores, el actual senador nacional balbuceó cuando le llegó un mensaje donde le preguntaban si apoyaría a la fórmula Fernández Fernández. El Adolfo, fiel a la estrategia trazada por los hermanos desde hace 36 años respondió: hasta el 16 de junio, primero San Luis; luego del 16, primero San Luis; en octubre, primero San Luis y después de octubre, primero San Luis y lo que le convenga a San Luis (que en los términos en que los Rodríguez Saá entienden la política, significa lo que les convenga a ellos).


Es notable el silencio del actual gobernador quien hasta hace poco se desvivía con gestos para llamar la atención del kirchnerismo pero que, ante el ninguneo feroz al que fue sometido y con la certeza de que CFK no irá presa antes de las elecciones, desechó sus aspiraciones a un “cristinismo sin cristina” y amaga a volver a ser la veleta que todos conocen, el que fue desde Patti y el Fiscalito Rodríguez al coqueteo con el macrismo y desde allí a un peronismo casi guevarista, desde donde estaría buscando el camino de regreso.