• LPSL

El proyecto de Enrique Ponce goza de buena salud

El movimiento político al que algunos denominan “Poncismo” nunca existió y solo les sirvió al oficalismo y al posterior poggismo para ponerle nombre a la adhesión suscitada en 2011, luego del triunfo en solitario de Enrique Ponce contra la estructura del oficialismo provincial.

La idea de un “poncismo” incipiente surgió porque los problemas de Enrique Ponce no se terminaron con el triunfo electoral, sino que recién allí comenzaron cuando el nuevo intendente no solo tuvo que batallar contra las portadas catástrofe del Diario de la República y los zócalos incendiarios de Canal 13, asociados el embate del trío integrado por Alfonso Vergés, Daniel Pérsico y el inexplicable “empresario” Rodolfo Negri, todos hoy aliados del oficalismo provincial.


Enrique Ponce fue reelecto en 2015 y fue el intendente más votado de la historia cuando le ganó por el 51 por ciento a Gastón Hissa, quien contaba con todo el aparato de político y de propaganda del PJ. Tampoco los hermanos Rodríguez Saá estaban peleados entre sí por aquel entonces y Claudio Poggi, que en ese momento medía 82% de imagen positiva, salió casa por casa a pedirles a los vecinos que votaran a Hissa.


Ponce con nada, solo con la ínfima coparticipación provincial y con un cuentagotas de asistencia nacional transformó la ciudad de manera indiscutible. La transformación municipal no solo fue en la institucionalidad, sino también con los números duros que demuestran que en la historia de San Luis fue el Intendente que más hizo por la ciudad.


Hasta entonces Carlos Ponce, el padre de Enrique, hasta entonces había sido el único intendente en lograr la reelección, pero por motivos de salud no pudo completar su mandato. Ponce (padre) igualmente se ganó el bronce y será recordado por su resistencia histórica cuando en soledad enfrentó a los Rodríguez Saa quienes no escatimaron en recursos para tratar de destituirlo.


Enrique Ponce el 10 de diciembre de 2019 entregó la Municipalidad en pleno funcionamiento, de manera transparente y con la gestión ordenada. A tal punto que el actual intendente decidió continuar con las políticas implementadas a lo largo de ocho años, tal como ocurre con los Centros de Gestión Municipal en los barrios, el supermercado municipal, las escuelas deportivas en el Predio del Puente Blanco o las políticas culturales del Centro José La Vía, que incluso ahora es usado como logo institucional.


Con el pago de las obligaciones del municipio, quedó demostrado que las cuentas e ingresos estaban en orden, de lo contrario nadie explica como el nuevo intendente pagó los sueldos municipales y de Transpuntano. Los 8 millones que la Nación debió enviarle a la municipalidad para completar el sueldo de diciembre recién fueron depositados la semana pasada.


Ante la imposibilidad de una nueva reelección Enrique Ponce se fue con una imagen de gestión más alta de la que tenía cuando ganó en el 2015 y todas las encuestas muestran números que van desde el 53 al 68%. Rodríguez Saá le ofreció de mil maneras la candidatura a diputado nacional, pero Ponce desistió de los cantos de sirena, que también vinieron por el lado del ministro Rogelio Frigerio. Ponce entendió que la gente lo había votado para ser intendente y no para que abandone a mitad de camino la obligación de gobernar la ciudad pensando en el beneficio personal y en su continuidad política. Ponce conocía bien la experiencia de su padre cuando en el 2001, a mitad de mandato, fue candidato a senador nacional y al quedar en cuarto lugar desencadenó una crisis política que derivó en la brutal Navidad sin Ponce y luego en la doble intendencia.


La declinación de candidaturas personales por parte de Ponce mejoró incluso la alta consideración general en el electorado, porque la gente ve bien que un político no esté siempre en la rosca prendido de cargos políticos y es por ello que Ponce ya reabrió su estudio jurídico.


Ponce siempre dice que la vida es una calesita y nada dura para siempre, todo concluye al fin dando lugar a cambios. “El que no vea eso y caiga en la ciega soberbia lo terminará pagando, sino que todos los que ahora opinan miren lo que Macri opinaba de CFK hace tres años y ahora Macri está en su casa”, sostuvo.


“La gente ubica a cada uno en el lugar que le corresponde y ya se verá quien es quien y cuáles serán los nuevos jugadores de este nueva etapa política, porque el Post-rodrigezsaismo ineludiblemente está en marcha desde el 10/12/19, fecha que marca el final del ciclo político en el que los hermanos dejarán definitivamente el poder omnímodo que poseían y que van ineludiblemente perdiendo. Un ejemplo es Adolfo, con la última votación de la legislatura y el empate de diputados 20 a 20 por la votación del terrible aumento de impuestos de la provincia que indudablente ya no posee dinero y tiene que echar mano al impuestazo para hacer frente a los compromisos crecientes de las malas políticas gubernamentales del actual gobernado. Macri por su parte fundió a todo el país”.


Una hipótesis que no hay que descartar y es que el actual gobernador está midiendo la posibilidad de reformar la constitución para ser nuevamente reelecto porque no ve clara la sucesión, versión confirmada por fuentes de Terrazas del Portezuelo, cercanas a Albertito Rodríguez Saá. Leyendo entre líneas las últimas declaraciones de Adolfo Rodríguez Saá la hipótesis de una nueva reforma constitucional se acrecienta. Nadie puede asegurar hoy nada. Nadie la tiene fácil.