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El manoseo a la gente del plan: amenazas y coacción

El mal llamado “Plan Solidario” se ha convertido en uno de los puntos más oscuros del gobierno de Alberto Rodríguez Saá. Usados para la campaña y presionados para apoyar si o si al gobernador.

Pero, cómo se puede llamar solidario a algo que solo genera miedo e incertidumbre en la gente. El sistema saaísta es perverso y a diferencia de querer formar o capacitar, solo buscan mantener una masa sometida e utilizable.


Dentro de este esquema se puede encontrar tanto gente profesional como la que no sabe ni leer ni escribir, otra evidencia de un modelo gastado y en retirada.


Los repentinos cambios de trabajo, la falta de condiciones dignas y el doloroso presente de los “beneficiarios” son un coctel explosivo para la sociedad puntana.


Las parcelas, una especie de campos de concentración modernos, multiplican el destrato de un gobierno que no dio solución real a las crisis. No hay empleo, ni trabajo, ni mucho menos educación de calidad. Sobre esos ejes se ha construido el nuevo plan. Que nació a los albores de una elección que estaba pérdida y que había que remontar como sea.