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El hotel fantasma de Yabrán y el Adolfo en Balde


Durante una gira institucional realizada en 1998, Adolfo Rodríguez Saá recorrió junto a su comitiva de ministros y funcionarios la construcción de un hotel en la localidad de Balde. La obra estaba en pleno desarrollo y la empresa constructora había comenzado a colocar el techo de tejas. Rodríguez Saá prometió entonces que la radicación de hoteles en sitios agrestes y alejados de las ciudades -que además en el caso de Balde podrían explotar los beneficios de las aguas termales- resultarían el despegue definitivo de localidades pequeñas a las que no había llegado la radicación industrial.

Evidentemente, Rodríguez Saá no se refería al hotel en construcción sino al que luego instalaría Alberto Rodríguez Saá utilizando la estructura de la Hostería Provincial. El día del anuncio entre los periodistas que acompañaban la gira circuló entonces el nombre de Alfredo Yabrán, el empresario acusado por el asesinato de José Luis Cabezas, quien ya para ese entonces representaba un peligro para los políticos, dados los constantes entrecruzamientos de llamadas del sistema Excalibur que dejaron pegados en negociados turbios a una multitud de personajes, dado el interés del entonces gobernador Eduardo Duhalde de vincular a Yabrán con el narcotráfico

En 1997 el Exxel Group compró las principales empresas de Yabrán pero desde la privatización de la empresa provincial de electricidad, luego transformada en Edesal, diputados opositores denunciaron que el Exxel Group estaba constituido con dinero de los Rodríguez Saá. Miguel Bonasso en el libro Don Alfredo insinúa que la venta de las empresas al Exxel fue una maniobra para evitar que la crisis desatada por la investigación del asesinato de Cabezas liquidara los negocios de Yabrán.

Ni bien el gobernador y sus funcionarios se alejaron de la localidad de Balde, la obra se paralizó y la empresa nunca reanudó los trabajos. Hoy los vecinos sostienen que la propiedad de la obra correspondía al empresario luego suicidado y sospechan que la paralización de la construcción obedeció a un cambio de planes cuando, poco tiempo después, Alberto Rodríguez Saá salió de manera repentina a comprar hoteles para beneficiarse con fondos de promoción turística, y luego cerrarlos.