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El Gobierno quiere traer productoras de cine y darles dinero público

El área de prensa del Gobierno informó que la Provincia asistirá a la Asamblea Federal del Instituto Nacional de Artes Audiovisuales (INCAA) en Buenos Aires el próximo 28 de mayo en busca  de inversiones.

El vocero fue Juan Manuel Vener, jefe del Área Promoción y Desarrollo San Luis Cine, que está a cargo en forma interina del Programa Industria del Cine y a quién no se le conoce experiencia ni como realizador o productor de cine, pero está a cargo de las negociaciones. Vener sería el nuevo Bastías, ex funcionario del área que no llevó a buen puerto el berretín de Alberto Rodríguez Saá de la cuestionada  Ley de Cine, y que terminó con productores y producciones incendiadas, escándalos de corrupción, poca producción de calidad y ningún monto recuperado de lo invertido.

En 2001, durante su anterior gobierno, Alberto Rodríguez Saá aisló a San Luis yéndose de áreas nacionales: no permitió que la provincia participe más en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), la  Agencia Nacional de Seguridad Vial, y el INCAA, entre otras. Luego impulsó su propia Ley de Cine, que fue presentada en La Casa de San Luis y a la que destinó millonarios fondos que la provincia nunca recuperó.

Con la promesa de que los productores locales podrían presentar sus propuestas logró apoyo de sectores culturales, pero los fondos fueron a parar a los bolsillos de los porteños y solo accedió a millonarios montos algún que otro chupamedias del gobernador con ínfulas de creador cinematográfico, dando como resultado tremendos y costosos fiascos que fueron un fracaso.

En el presupuesto provincial de 2017 se destinaron $24 millones a San Luis Cine que nadie sabe en qué se usaron por la falta de información pública sobre los gastos de Gobiernos.

El funcionario Vener dijo que “la intención de estar en el Consejo Asesor es que San Luis tenga participación en las decisiones de la Presidencia del INCAA. En las nuevas tratativas que hemos realizado, se ha logrado conseguir nuevos subsidios para la provincia, los cuales serán utilizado en la promoción de películas provinciales y nacionales, además, de estudiar la manera de fomentar las producciones locales” y que están dialogando con productoras nacionales e internacionales, “planteando algunos mecanismos que no contempla la Ley de Cine. Se están estudiando modificaciones en la actual legislación. Consideramos desde el Ministerio que debemos fomentar las atracciones necesarias para que las producciones empiecen a desembarcar en la provincia, lo que traerá aparejado más trabajo para los puntanos. La intención es que ellos generen la inversión y devolverles un porcentual, es decir, un reembolso”.

Según estas afirmaciones, la Provincia le daría dinero a productoras según lo que digan que gastan. Fresco está el recuerdo del caso de corrupción de la productora del ex de Susana Gimenez, Corcho Rodríguez. El productor Jorge “Corcho” Rodríguez se llevó más de $ 10 millones para una novela con Andrea del Boca, “Sálvame María”, que nunca terminó de filmar y dejó un tendal de trabajadores y proveedores sin pagar. El broche final fue el incendio del set de Rodríguez en Potrero de los Funes y el principio de incendio de la puerta de la productora en la ciudad de San Luis.

Alberto también intentó crear un festival de cine de la nada, para el cual se gastaron enormes sumas en traer estrellas pero no hubo turismo ni interesados en venir en San Luis, pues no había salas para ver las películas como ocurre en un verdadero festival. Un medio de la vecina provincia de Mendoza que se había acercado hasta San Luis a ver de qué se trataba, lo definió en pocas preguntas sin respuestas: “¿El festival está pensado para que el público gustoso del cine disfrute de una excelente programación con entrada libre y gratuita?; ¿para difundir lo que se está realizando en el mundo?; ¿para formar redes entre realizadores y productores?; ¿para que figuras de la escena nacional visiten el interior?; ¿para proyectar San Luis al mundo?. ¿O sencilla y tristemente es una parafernalia más orquestada como sinónimo de una "excelente" gestión y  a la que tan acostumbrados nos tienen los gobiernos de turno?”.

Los medios también destacaban el “provincianismo” con que había sido organizado todo para adjetivar la vergüenza ajena de haber asistido a un evento de cholulez berluscioniana de un mandatario con delirios megalómanos.

Lo que no se puede negar, en esta nueva insistencia de proseguir con la idea de solventar producciones con plata de los puntanos, es que en algo tuvo éxito: el mandatario consiguió un par de novias actrices caucásicas como a él le gustan.