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El gobierno provincial tiene años de demora en obras anunciadas o en curso

A pesar de contar con miles de millones de presupuesto, las obras prometidas por Alberto Rodríguez Saá, algunas anunciadas dos veces o más, tardan años en concretarse.

Recién ahora terminó el Hospital de Merlo luego de tres años de demora, una obra que quedó paralizada en 2014 y tardó todos estos años en culminarse a pesar de las promesas del Gobernador a los merlinos.

La mayoría ni siquiera ha comenzado a construirse, el plan de viviendas para el cual llamaron a inscripción en las elecciones brilla por su ausencia, no ha habido un solo anuncio de las miles de unidades habitacionales que el Gobernador prometió en campaña.

Es llamativo que en vez de cumplir con las obras adeudadas, Alberto Rodríguez Saá continúa anunciando obras nuevas e innecesarias como las recientes cuando lo que demanda la población son mejorar las escuelas, los hospitales y tener viviendas, acceso a los servicios y conexión al gas.

Otras obras de tinte turístico y menos urgentes llevaron igualmente demoras enormes como la de la Calle Angosta en Villa Mercedes que tardó un año y medio más de los estipulado con enormes desembolsos de dineros públicos a medida que se alargaban los plazos.

En la reciente pelea en la sede del PJ, los propios militantes le reprocharon a la Secretaria de Vivienda, Angela Gutiérrez de Gatto, que no hubiera iniciado las viviendas que se prometieron ni se hayan comenzado a otorgar los créditos de reparación y ampliación que anunciaron.

El Ministro de Obras Públicas es Felipe Tomasevich, y con el escandaloso atraso de obras e incumplimiento de otras que lleva en su haber, pretende postularse a intendente de San Luis. Si no puede hacer las obras con el presupuesto astronómico en millones que maneja la provincia ¿qué podrá hacer con la miserable coparticipación municipal que da la provincia a las intendencias?.

La gestión de Tomasevich al frente de las obras es un completo fracaso, incluso desde adentro cuentan que las obras de los hospitales lograron culminarse aún con demoras porque Corvalán, actual ministra de Salud, que ya ocupó el ministerio de Obras Públicas en otros mandatos rodriguezsaaístas, usó su experiencia e influencia para apurar la concreción de las obras, y que si de Tomasevich hubiera dependido, el Hospital de Merlo aún estaría tal cual quedó al 60% en 2015.

Los funcionarios que han manejado la obra pública anteriormente comentan la ineptitud de Tomasevich para concretar proyectos, lo acusan de proponerle obras al Gobierno que tienen que ver con intereses privados y no de los puntanos y se burlan de que ahora sale a mostrarse por un empalme de 20 metros “cuando debe un plan de viviendas para toda la provincia”.