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El gobierno aplica control político sistemático y presiona a los que administran merenderos

Mediante controles semanales y a través de la entrega de mercadería, el gobierno busca ir cerrando los merenderos que abrió para que Adolfo Rodríguez Saá gane las elecciones.


Este sistema cuasi fascista de control organizado desde el Estado tiene como objetivo presionar a quienes administran los merenderos para coaccionarlos políticamente.

Cada funcionario y aliado político tiene zonas asignadas donde se encargar de "visitar" los merenderos para bajarle la línea.


Los merenderos deben ser si o si funcionales al oficialismo, ya no importa la nutrición de los niños que concurren. Lo que realmente interesa es la propaganda política del saaísmo y sus aliados.


Varios sitios se dieron de baja por ocuparse más del trabajo social que de militar para Rodríguez Saá. Un sistema perverso que evidencia los aprietes a los que están expuestos los responsables. Que han tenido que lidiar, además, con el envío de mercadería en mal estado y con una catarata de ayudantes mandados por el gobierno.


El desorden en el ministerio de Desarrollo Social da a entender que estas políticas se extinguirán en el corto plazo. En 2019 el aparato de Rodríguez Saá cosechará la siembra grotesca que generó con cinismo político, en base a clientelismo y extorsión que podría írseles de las manos.