• LPSL

Carnaval popular puntano VS carnaval prestado brasileño

El fin de semana pasado se llevó a cabo en la ciudad capitalina el Carnaval Puntano organizado por la Municipalidad de San Luis con dos grandes cierres a cargo de Luis Solóa, la primera noche y Los Playeros la segunda.

Con más de 20.000 personas el viernes y 40.000 la tarde noche del domingo superando los límites del corsódromo, se vivió una fiesta de y para los vecinos donde se dio trabajo a profesores, 1700 bailarines, costureras, carpinteros, metalúrgicos, artistas, escultores, pintores, maquilladores, electricistas, además de los stands gastronómicos y artesanos que ofrecieron sus productos.


A pesar de las distintas críticas que surgieron gracias a los medios que manejan la desinformación en la provincia, este evento generó a su alrededor una industria cultural y turística, y colocó a la ciudad de San Luis en el mapa de los carnavales nacionales, dándole primordial relevancia al trabajador local.

Si nos retrotraemos a años anteriores, cuando el gobierno provincial realizaba el famoso Carnaval de Rio, versión San Luis, además de gastar más de 1200 millones de pesos que salían del bolsillo de todos los habitantes de la provincia, con diferentes convenios y negociados como los que tenía con la productora brasilera Ganga Zumba, la poca mano de obra local que permitía que unos pocos tuvieran trabajo, el elevado costo de sus entradas y la invitación de grandes personalidades como Mirtha Legrand, Susana Giménez entro otras nacionales e internacionales, dejaba muy en claro de qué lado de la brecha se encontraba y encuentra el gobierno provincial.

En el año 2015 y 2017 (carnaval de La Punta) al gobierno no le tembló la mano al suspender tal actividad definitivamente, dejando a miles de trabajadores sin empleo y sin buscar alternativas para la celebración, donde las familias que habían encontrado en el carnaval una fuente laboral debieron pensar en otras alternativas para subsistir en una provincia donde la desocupación se duplicó desde la llegada de Alberto al poder.


Negociados desde lo más general a lo más particular, son las únicas medidas que ha adoptado el gobierno de Alberto Rodríguez Saá a beneficio de sus propios intereses.