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Crisis en el ministerio de Desarrollo social de la provincia

Sergio Tamayo deberá reemplazar o confirmar a funcionarios de su cartera ministerial luego de haber pedido renuncias masivas al estilo de su jefe, el Gobernador Alberto Rodríguez Saá.

La crisis de Desarrollo Social es de larga data, va por el cuarto cambio de funcionarios en dos años y por su tercer ministro.


Tamayo que llegó a su cargo luego de la partida de María Angélica Torrontegui, debía organizar las actividades de los 80.000 beneficiarios de planes provinciales pero hasta ahora no ha hecho más que recurrir al sacado de yuyos y asignarlos como personal de limpieza en oficinas públicas. El ministro había armado los merenderos 22-AG en la campaña política de 2017, pero en realidad los merenderos se arman solos con la actividad de punteros que ya desarrollaban militancia política en los barrios, o sea que el trabajo de Tamayo allí no fue el del gran estratega que Alberto piensa que es.

Hasta ahora ha demostrado no saber qué hacer con los beneficiarios de planes sociales, y ante el pedido de reorganización del gobernador ha recurrido a la demostración de poder solicitando renuncias, acción que no resuelve el problema y solo cambia figuritas.

Es un misterio saber quiénes son los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social ya que en la “San Luis Digital” no hay información de los organigramas ministeriales con sus responsables. El pueblo de la provincia ignora completamente quiénes son los funcionarios de Gobierno, a quiénes les paga suculentos sueldos como responsables de programas, áreas y direcciones que en este caso suman 42 puestos jerárquicos.

Cuando llovieron las críticas porque beneficiarios de los planes no tenían asignados puestos de trabajo, Tamayo afirmó que las personas serían ubicadas a la brevedad. Nuevamente recurrieron a las palas y los yuyos cuando Alberto Rodríguez Saá anunció el armado de un anillo alrededor de la ciudad de La Punta que funcionaría como cortafuego y lugar de esparcimiento público. Otras personas fueron asignados a realizar tareas similares en el Parque de las Naciones, Vialidad provincial, etc. siempre con la consigna “sacar yuyos”.

Los que fueron derivados como personal de limpieza a las escuelas protagonizaron algunas situaciones indeseables como violencia con directivos o las fotos virales de un cumpleaños subido de tono realizado en una escuela. Tamayo no comprende la importancia de la capacitación y evaluación del personal antes de afectarlo a determinadas actividades, tal vez ahí radica su fracaso en la asignación de los 80.000 recursos humanos que maneja su ministerio.

Además, la mayoría de los funcionarios del área son amigos y ahijados del poder, no han conocido trabajo en la actividad privada y solo han tenido carrera en la administración pública. Ninguno tiene la más mínima idea de cómo se crea empleo y condiciones de trabajo real. Sencillamente no saben cómo hacerlo.