• LPSL

Continúan los despidos en fábricas de San Luis

Al cierre de plantas fabriles que ocurrieron en masa en los últimos dos años en los parques industriales de la provincia, se suman los despidos que han comenzado a recrudecer en estos meses.

Luego del golpe al empleo y a la actividad industrial que fueron los cierres de Herzo (Puma, 194 empleados) en Concarán; Alpargatas (Topper, 150 empleados), Georgalos (50 empleados) y Cerámica San Lorenzo (140 empleados), la sangría de cierres de PyMES y plantas de grandes empresas no se detuvo.

A pesar de las promesas de Adolfo Rodríguez Saá en su campaña de 2017 cuando afirmaba  “fábrica que cierra la vamos a convertir en una cooperativa para que nadie pierda el trabajo”, nada de eso ocurrió. La fábrica de perfumes Cannon Puntana comenzó con los despidos el año pasado para cerrar la planta local y mudar toda la producción a Buenos Aires mientras espera un  comprador para la planta en San Luis, son 130 operarios los que quedan sin empleo.

Este año no comenzó mejor: cerró la fábrica Hilandex que empleaba a 31 personas sin pago de indemnizaciones y adeudando salarios y aguinaldos. El mes pasado la fábrica Pringles San Luis despidió 7 operarios, el Sindicato del Plástico afirmó que se trataba de delegados y que el despido fue una maniobra de flexibilización. La misma actitud ya había tomado la planta de Bagley en Villa Mercedes con varias denuncias mediáticas de empleados por persecución laboral.

La inacción del Gobierno provincial solo se vio alterada por algunas decisiones, más de tinte propagandístico que de querer hallar una solución al desempleo. Alberto Rodríguez Saá expropió la Cerámica San Lorenzo para que se convirtiera en una cooperativa en manos de los empleados, pero no tuvo el mismo gesto con las demás plantas. Cuando cerró la fábrica Tramontana, cuyo dueño estaba dispuesto a ceder la empresa a otra gestión con tal de sostener los puestos de trabajo que ya no podía mantener, no tuvo ningún apoyo gubernamental.

Son  llamativos los casos de las empresas Tramontana y Pringles San Luis porque ambas poseen trabajadores del gremio de Plásticos, sindicato del cual es dirigente el actual vicegobernador. En casa de herrero, cuchillo de palo. Los problemas no son nuevos y en todos ha sido pésima la gestión oficial como sucedió con los despidos en Metalmecánica. La estrategia del Gobierno es culpar a su par nacional mientras los sindicatos acusan a ambos.

Desde Terrazas se escudan en que ya hicieron “todo” con las exenciones impositivas. A tal punto es el desinterés por el trabajo que ya no existe un área específica en el organigrama de Gobierno. El actual Estado provincial tampoco posee ahora un cartera que se encargue de industria y producción; lo que antes era Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción hoy se redujo nada más que a Medio Ambiente. Y la palabra “trabajo” ni siquiera tiene una secretaría: la página web del Gobierno de la Provincia posee un link desde Google a “Empleo Puntano” que está vacío, y al momento de escribir esta nota seguía sin contenido alguno. Empleo o Trabajo están apenas supeditados a un programa, tal es la categoría que le asigna el gobierno de Alberto Rodríguez Saá: Programa de Relaciones Laborales. Pareciera que la solución que encontró el Gobernador al problema del empleo y la producción fue borrarlos del organigrama para no pensar más en ellos.

El año pasado la fábrica Mabe despidió 60 trabajadores y redujo a un turno la producción. Tyrolit y Tecnocom también debieron reducir sus planillas de operarios ante la desesperación de los delegados y la pasividad de algunos dirigentes. A principios de 2017 más de 20 sindicatos regionales formaron un Frente Sindical que a principios del año pasado emitieron un documento exigiendo a los legisladores nacionales y provinciales que elaboraran leyes para proteger las fuentes laborales, evitar los despidos e impulsar la reglamentación del decreto 699/10 de la Promoción Industrial. En aquel documento el Frente Sindical no ahorró palabras para referirse a la desidia del gobierno de la provincia de San Luis y llamó cómplice de los despidos al programa de Relaciones Laborales junto a la CGT oficialista de Villa Mercedes que responde al vicegobernador.

El efecto dominó en la industria es inevitable, al cerrar Alpargatas afectó a una de sus proveedoras, Taxlona, ubicada en la localidad puntana de Justo Daract que suspendió a la mitad de sus empleados. Cada planta que cierra significa también el cierre de otras más pequeñas que le proveen insumos, empresas de catering para los empleados, textiles que hacen los uniformes, pequeños transportistas que llevan los operarios, etc. Sin olvidar el impacto del desempleo en las familias de los trabajadores y que la falta de poder adquisitivo también se manifiesta en menos consumo en los comercios locales.