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Confirman la ruptura entre los hermanos Rodríguez Saá

Por más que lo nieguen ante las cámaras y declaren para bajar decibeles, la última reunión de gabinete organizada por Alberto Rodríguez Saá dejó en evidencia que la pelea entre los hermanos es una realidad. Propios y ajenos ya hablan de un quiebre en la conducción del saaísmo.

Altas fuentes ministeriales le confiaron a LPSL, los pormenores del encuentro que el gobernador tuvo hace horas con sus ministros. Allí, el primer mandatario provincial aseguró que el candidato a gobernador que él iba a apoyar saldría de los presentes.


La pésima relación de Alberto con Gisela Vartalitis ha profundizado la grieta entre los hermanos. La mujer de Adolfo quiere que su marido sea quien conduzca la provincia y es una de las que participará plenamente del armado.


La tensión entre los popes saaístas ha ido en aumento en los últimos tiempos. Adolfo cansado de las presiones de su hermano y de su alianza con el kirchnerismo, que no se tradujo en resultados positivos, detonaron la armonía familiar.


Incluso las peleas se habrían multiplicado en el círculo intimo de los máximos dirigentes. Se sabe que hay dos bandos claramente diferenciados que se sacarán chispas el año que viene.


Los ministros responden totalmente al Alberto, toda la cúpula mayor planea seguir los designios del gobernador que intentará nuevamente ser candidato a la presidencia. Tomasevich es uno de los más radicalizados y aspira a ser el sucesor oficial, ya que Alberto junior no tendría intenciones serias, a pesar de las operaciones que quieren colocarlo como potencial candidato, de retomar las banderas de su padre. Este último representa el peor temor para Adolfo, ya que su padre ha depositado en su persona la relación con la juventud y los punteros barriales.


Adolfo planea ir por otros carriles con el aval de Legisladores como Funes, Catafalmo; Alume y otros dirigentes, ve con buenos ojos armar un espacio purista para “volver” al gobierno. En la interna se dice que Alberto siempre fue el líder del grupo familiar, pero que Adolfo cansado de los exabruptos, que le significaron un desmayó mientras estaba en un canal nacional, volará solo en medio de la puja por el poder que detentan desde hace más de 35 años.


“Tengo 70 años ya no me voy a someter a los delirios de mi hermano”, habría dicho el Legislador en medio de un café con sus más cercanos.


El acto en La Pedrera y el encuentro con Macri, son claros ejemplos de las bifurcaciones del saaísmo. Los retoques de Alberto en el gabinete es otro síntoma. Después de las elecciones sacó a los “soldados” de su hermano y hasta llegó a cortar las líneas con la militancia que responde al senador nacional. Se dice que cada vez que se encuentra con alguno perteneciente al equipo adversario, lo señala, le reprocha y lo humilla públicamente.


Mientras tanto en Terrazas se respiran aires de incertidumbre sobre la actualidad del gobierno y los pasos a seguir. La confusión suele verse en los ministros que a pesar de estar en la conducción no saben cómo actuar. Con las especulaciones a flor de piel y el desorden, la gente permanece desorientada respecto a la posición política.


Las semanas posteriores al mundial serían claves, ya que se estima que es donde comenzaría a tomar forma la estrategia de campaña. Con el ocaso a la vuelta de la esquina, el desangre interno puede alterar los principios del saaísmo y sus intenciones electorales.


Acostumbrados a romper familias a través de la política, los Saá hoy mantienen una dura grieta interna, plagada de rumores y que les puede significar el fin de sus días en el poder.