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Con la excusa del pago de la deuda, Alberto ya planea traicionar a Fernández y CFK

Si algo caracterizó a Rodríguez Saá a lo largo de los años de vida política, es su papel de opositor de las distintas administraciones nacionales. Desde Menem hasta Macri, Alberto siempre jugó de independentista y se opuso a los distintos presidentes.

Desde el año pasado, se convirtió en kirchnerista y ocultó todo su pasado ligado al neoliberalismo político, los negocios y el abuso de poder. Hoy el “amiguismo” con los “K” está supeditado al pago de la deuda que la Nación tiene con San Luis.


Un signo de esto es el lugar que el arco que responde al Frente de Todos tuvo en las listas. La mayoría de los dirigentes van de “furgón de cola” de los candidatos albertistas que ocupan lugares expectantes. Y en Terrazas ya se encendieron las alarmas en el caso que Alberto de un día para otro quiera desconocer a Fernández. Tal como sucedió con Macri, un amigo de negocios que se convirtió en el leitmotiv favorito de Rodríguez Saá.


A las puertas de un triunfo de Fernández, Rodríguez Saá firmó una alianza electoral pero con condiciones. La primera es que el futuro presidente ni bien asuma abone la deuda con San Luis. Dinero que el gobernador puntano cuenta para calmar el desequilibrio financiero que tiene su administración.


Alberto siempre fue opositor a los gobiernos nacionales. Lo hizo desde un principio con Menem, cuando le sacaron el apoyo los diputados de San Luis. Del radicalismo también estuvo alejado y hasta amenazó con convertir a San Luis en un “Estado Independiente”.


Con el matrimonio Kirchner nunca tuvo buena relación. Incluso los llamó “el peor gobierno de la historia”, mientras calificó de “tilinga” a Cristina.


A las puertas de un nuevo presidente, ya comenzaron las apuestas para ver cuánto le dura a Rodríguez Saá el “amor” por el binomio Fernández – Fernández.