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Choferes macristas exigen sueldos kirchneristas

La UTA nuevamente ha puesto de manifiesto públicamente la falta de solidaridad comunitaria que ya le conocemos y hoy montados en un reclamo salarial legítimo, los dirigentes –en su mayoría choferes de Transpuntano- han decidido privilegiar sus intereses por sobre los derechos de la comunidad. Si bien la UTA aún no lo ha expresado públicamente, la intención del gremio es volver al sistema privado de transporte urbano, porque consideran que de ese modo estarían a resguardo sus expectativas salariales.

Luego de la reunión del miércoles al mediodía en la que los choferes se negaron a liberar los colectivos para cumplir con un cronograma de emergencia, la UTA adelantó que está exigiendo que Transpuntano pague la deuda salarial con un treinta por ciento de aumento de acuerdo a una nueva escala. Consultados los choferes acerca de por qué el reclamo es solo contra Transpuntano y no contra el resto de las empresas que prestan servicio en el transporte interurbano, la respuesta fue “Porque si vamos a parar a María del Rosario a los compañeros los echan a todos sin siquiera indemnizarlos, Además sabemos que detrás de Rosa Gómez está el Alberto”.


La respuesta impresiona por la placidez autoasumida de que la dureza contra la Municipalidad de San Luis es una fantochada extorsiva de los dirigentes gremiales, quienes toman de rehenes a los usuarios, aunque la mayoría de los conductores haya votado a Macri sin ahora hacerse a cargo de los daños.


El transporte urbano de pasajeros es un negocio sumamente rentable que despierta siempre la voracidad de los empresarios, quienes históricamente brindaron un servicio de cuarta categoría pero al precio de Suiza. Un dato curioso es que hasta no hace mucho tiempo todos los hijos de los dueños de las pequeñas empresas locales eran propietarios de equipos de automovilismo que se costeaban con la recaudación obtenida con colectivos desvencijados.


En 2009, cuando los Rodríguez Saá eran aliados de Macri y socavaban el gobierno de CFK, el gobierno de la provincia literalmente echó de la ciudad a la empresa Recreo, propiedad de Agustín Rossi. Como ahora a los Rodríguez Saá les conviene ser nacionales y populares, estarían propugnado el regreso de Rossi a la prestación del servicio urbano de pasajeros. Pero es bueno recordar que hasta que los Rodríguez Saá echaron a Rossi por puro capricho, cada vez que se renovaba el contrato de prestación aparecían las sospechas de corrupción en el Concejo Deliberante, dado que los empresarios estaban dispuestos a comprar los votos de los concejales a cambio de conservar el negocio.


El argumento de los choferes para ponerse a favor de la privatización de Transpuntano es que “en la ciudad todo el mundo viaja gratis y si la empresa fuera privada el que no tiene plata, no sube”. No es muy distinta a la idea que tenían los choferes cuando votaron contra el kirchnerismo. Sin embargo, como la empresa estatal de transportes no persigue fines de lucro, la ganancia obtenida por la diferencia entre los costos de la prestación y el precio del boleto se destina a financiar el acceso al transporte de los sectores económicos desfavorecidos.


Sin subsidios, con un boleto a 40 pesos y sin el boleto estudiantil gratuito y el boleto de los jubilados, hay que imaginarse entonces cuál sería el panorama en la ciudad. Probablemente los trabajadores de Transpuntano habrían cobrado sus sueldos calculados con expectativas europeas pero obtenidos mediante la expoliación de los vecinos.


Con 80 mil planes sociales y una pobreza creciente, sin boleto estudiantil en San Luis la mitad de los niños no podrían ir a la escuela porque una familia tipo de 4 integrantes necesitaría de cerca de 400 pesos diarios y una suma mensual superior a los 9 mil pesos para acceder al transporte urbano. En San Luis el macrismo en 2015 de 10 votos obtuvo 7, pero a la UTA no le importa, porque sigue exigiendo (solo para la ciudad de San Luis, claro) sueldo europeos, sin enterarse que el gobierno que votaron esos choferes les dijo de antemano que el plan económico a aplicar sería neoliberal, aunque ahora la culpa la tenga el presidente de Transpuntano.