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Carmosino se hunde con Tamayo

Si bien los comerciantes autoconvocados  y los productores agropecuarios que promovieron los cortes de ruta acordaron una tregua con el gobierno de San Luis, el malestar se mantiene no solo con las arbitrariedades del gobierno provincial, sino también con los organismos encargados de representarlos a nivel institucional, como es el caso de la Cámara de Comercio de San Luis. La aparición de un numeroso grupo de comerciantes que se manifestaron por fuera de la Cámara conducida por Vito Carmosino puso en evidencia que el presidente de la que alguna vez fue una asociación combativa, privilegió sus propios lazos familiares con el Intendente Sergio Tamayo y dejó abandonados a su suerte a los comerciantes, quienes integran uno de los rubros más castigados por la cuarentena brutal dispuesta por el gobierno, que con multas a granel, detenciones y secuestros de vehículos, no consiguió frenar el contagio masivo del Covid.

Carmosino sigue empecinado en echar a los vendedores ambulantes del centro y para ello obtuvo la promesa de Sergio Tamayo de comenzar con el arreo sacándolos del Paseo del Padre. Curiosamente, 15 días después del anuncio, un incendio arrasó con la mayoría de los puestos. Sin embargo, el logro obtenido por la ostentación de lazos familiares de Carmosino de nada sirvió, porque el reclamo de los comerciantes era, entre otros pedidos, que menguara la presión impositiva sobre un rubro que redujo sus ventas a menos de la mitad, mientras que presión fiscal se acrecentó de manera exponencial porque Alberto Rodriguez Saá, fiel al oportunismo y a la matonería que siempre caracterizaron su gestión, les impuso como condición para reabrir que antes debían ponerse al día con los impuestos provinciales, a pesar de que desde el 20 de marzo no venden nada.


Pero el descontento terminó de cuajar cuando el intendente Tamayo, sobrino de Carmosino, asestó un segundo golpe a los comerciantes, porque la semana pasada la intendencia anunció que la empresa Edesal cobrará los impuestos municipales de todos los contribuyentes de la ciudad en la boleta de la luz. La jugada de Tamayo deja al descubierto que una de las tareas del perezoso intendente es resolver los negociados que le interesan al gobierno provincial, porque a partir del acuerdo firmado con la empresa distribuidora de energía, Edesal -además de quedarse con el 8 por ciento más IVA de lo que cada vecino pague- de deberle a la municipalidad 64 millones de pesos, pasa a ser acreedora de 25 millones, que generosamente descontará en cuotas iguales de 600 mil pesos por mes. Sin embargo, mientras Tamayo y Rodríguez Saá estrujan los bolsillos de los comerciantes, Carmosino sigue persiguiendo vendedores de anteojos y ojotas