• LPSL

Cómo actuaban Freixes y Zavala para presionar a los jueces a firmar sus renuncias

Numerosas pruebas, filmaciones de cámaras ocultas y pericias sobre la documentación obtenida demuestran que Sergio Freixes y Mario Zavala realizaron una operación desde el Gobierno provincial para presionar a jueces a afirmar sus renuncias anticipadas.

El juicio iniciado esta semana en el Tribunal Oral de San Luis está dejando a luz cómo actuaban funcionarios provinciales que responden a Alberto Rodríguez Saá para presionar al Poder Judicial provincial y obligar a los jueces elegidos por concurso a firmar sus renuncias antes de asumir para manejarlos a su antojo.

En 2004 la Justicia de San Luis estaba sospechada de ser manipulada desde el Poder Ejecutivo y tenía pedidos de intervención a la Justicia Federal. El gobernador de ese entonces, Alberto Rodríguez Saá ante el desprestigio social del poder judicial que había provocado su avasallamiento de la Justicia desde el gobierno, ordenó una “operación limpieza” en la que fue la peor de sus presiones hacia un poder que debe ser independiente como el judicial.

Desde su diario comenzó una campaña contra el poder judicial esgrimiendo que la Justicia necesitaba una “autodepuración” y que los jueces debían renunciar. Para ello también puso a todos sus funcionarios y legisladores a dar notas a su diario familiar pidiendo la renuncia de los jueces, conformando una clara operación de prensa contra el Poder Judicial.

Como los jueces y funcionarios judiciales no acusaban recibo de la operación mediática con la que eran extorsionados por Rodríguez Saá y ninguno presentó la renuncia, decidió utilizar a los camaristas designados por el concurso judicial en el que los funcionarios de Justicia participan por sus ascensos de carrera como ejemplo de “limpieza” obligándolos a renunciar antes de asumir.

La operación era evidente. Las renuncias de los nuevos jueces sería expresada desde el diario como un “descontento” de los propios judiciales contra el sistema de Justicia provincial; y a su vez utilizarlos para sacar del mismo a todos aquellos jueces que no les respondían políticamente.

Poco antes, la entonces Fiscal del Crimen N°3 de Villa Mercedes, la Dra. Gretel Diamante, fue comprobando a través de los colegas que habían concursado para los cargos que les pedían renuncias anticipadas, que estas existían y que le estaba sucediendo a todos los que habían sido elegidos por los concursos. Todos afirmaban lo mismo, eran llamados por Zavala o Freixes a dirigirse a una oficina del Ministerio de Legalidad y Relaciones Institucionales y cuando asistían se encontraban con que debían firmar la renuncia. Si se oponían, Zavala y Freixes iniciaban un apriete contra el juez designado para quebrar su voluntad.

En una provincia donde el poder feudal de los Rodríguez Saá manejaba todo y era de conocimiento público, la Justicia provincial no quedaba afuera del alcance de los tentáculos del poder hegemónico provincial. Los jueces designados sabían que oponerse significaría la muerte de sus carreras en el Poder Judicial porque el poder político de los Rodríguez Saá se encargaría de que no pudieran ascender nunca más. En ese marco, al menos 10 de ellos, firmaron las renuncias. Algunos totalmente de acuerdo con el poder político que se los solicitaba y otros luego de crisis y negociaciones que comprendían acoso permanente de funcionarios y periodistas afines al gobierno, tal como se está demostrando en el juicio con los testimonios y las cámaras ocultas que lograron filmarse.

Una de las camaristas que había obtenido el cargo en ese concurso era la abogada Marina Ziliotto. Mario Zavala era amigo de Ziliotto, y tal vez eso les hizo pensar a Freixes y a él que la recién designada camarista no iba a ser un problema para adecuarse a los intereses de Rodríguez Saá en su campaña contra la Justicia provincial, por esa razón le pidieron más que la renuncia anticipada: le exigieron que además debía avanzar como jueza contra otros dos magistrados y denunciarlos por mal desempeño y pedir su jury.

En este punto se hace necesario hacer hincapié en quién es Mario Zavala, en ese momento viceministro de Freixes, y encargado de los nombramientos. La total falta de escrúpulos de Zavala de utilizar a personas que habían sido sus amigos para obligarlos a actuar para el poder provincial habla a las claras de una persona sin moral ni códigos; capaz de destruir a quién sea, incluso a sus más allegados con tal de permanecer en lugares de poder.

En su declaración ante el Tribunal Federal del lunes pasado, la Dra. Diamante detalló con nombres y fechas precisas cómo las renuncias anticipadas se iban haciendo vox populi dentro del Poder Judicial entre todos sus miembros. Algunos de ellos, cuando fueron llamados a firmar la renuncia padecieron después situaciones de angustia y depresión como en el caso de Lutens. Otros, simpatizantes del poder político provincial se quedaron callados ante este avasallamiento y recibieron después los cargos siendo reinsertados en los puestos que detentaban dentro de la estructura judicial.

Ziliotto realizó la denuncia en abril de 2005 y contó que el Gobierno provincial a través de Freixes y Zavala, incumpliendo los procedimientos legales de nombramiento de los camaristas, los llamaban a pasar por un despacho de la Casa de Gobierno y eran intimados a firmar la renuncia anticipada a sus cargos.

Las notas, que se obtuvieron como prueba, decían “Poner a disposición del gobernador su renuncia indeclinable al cargo” para el que habían concursado; no tenían fecha y tenían una línea de puntos para firmar, algo totalmente inhabitual en los procedimientos de renuncia, una torpeza que dejaba en evidencia el tratamiento de “trámite” que Freixes y Zavala le estaban dando al pedido del gobernador.

Los que firmaron la renuncia se fueron enterando por el diario de los Rodríguez Saá de que habían sido aceptadas. Ni siquiera se habían hecho los procedimientos de asunción y ya estaban renunciados, avisados desde las tapas de un diario, sometidos a un exposición pública en una operación de prensa sin ningún tipo de miramiento.

El mismo destino padeció Ziliotto cuando se negó a cumplir con la exigencia de ir contra otros camaristas que se desempeñaban en el Poder Judicial: Carlos Salomon y Domingo Flores. Se enteró por el Canal 13 provincial que “había renunciado” y esa noche lo publicó el diario de los Rodríguez Saá.

La causa que llevó 13 años de demora hasta llegar hoy a juicio, fue comprobando en sus diferentes etapas el accionar de Freixes y Zavala. Durante la investigación documental bajo eljuez federal de San Luis Carlos Villegas se comprobó la metodología de hacer firmar renuncias en blanco y el magistrado procesó a Freixes y a Zavala. Se realizaron todas la peridias técnicas que corroboraron que las renuncias anticipadas existieron, que no se cumplieron los procedimientos regulares para el nombramiento de los magistrados y funcionarios judiciales, que fueron llamados a Casa de Gobierno para firmarlas cuando un funcionario judicial no tiene por qué ni corresponde ser llamado al Poder Ejecutivo y su nombramiento se realiza a través de un pliego que llega a la Legislatura provincial.

Ayer, durante la segunda audiencia del Juicio Federal, se vio una de las cámaras ocultas obtenidas por Marina Ziliotto donde aparece la ex senadora provincial Viviana Moreira, esposa de Freixes, proponiéndole cargos en la Justicia a Ziliotto para que retirara la denuncia que había realizado. Los cargos que le ofrecían fueron: asesora del Senado o fiscal de Medio Ambiente, cargo que no existía e iba a ser creado para ella.

Otro de los “enviados” del gobierno de Alberto Rodríguez Saá para cambiar la posición de la Dra. Marina Ziliotto fue la periodista Gloria Velazquez, quién llamó a Ziliotto de parte de Zavala para avisarle que este quería proponerla para integrar el Superior Tribunal.

“No la pasé para nada bien en esa época y no la pasé nada bien estos 11 años”, afirmó Ziliotto ante el tribunal el día martes. “Después de esa época que fue muy dura, recibí amenazas y hasta aporté a Fiscalía una página atacándome, defenestrándome, injuriándome públicamente, nada más por el hecho de haber dicho la verdad en una causa penal”.

Ziliotto mostró al Tribunal dos renuncias como prueba: la de ella y la de Gabriel Lutens. Las puso juntas y ambas era prácticamente iguales, una de ellas en cursiva. Contó con fechas y contextos las conversaciones que tuvo con magistrados que había sido sometidos a lo mismo y que luego negociaron con el gobierno provincial para poder ser nombrados nuevamente.

Tal vez, los detalles más escabrosos son las veladas amenazas que recibieron los que se resistieron. Ziliotto temió por su familia cuando Zavala con el fin de atemorizarla a que firme le dijo “yo encontré a Gramaglia”, el joven kinesiólogo que fue asesinado y tirado al dique La Florida atado a una viga de construcción.

Con los testimonios se pinta cada vez más negro el cuadro de cómo es el poder feudal del rodriguezsaaísmo detrás del blindaje de los medios provinciales y la propaganda colorida.

Será un juicio histórico donde por primera vez se pondrá en evidencia el terrorífico manejo del poder político que gobierna la provincia desde hace cuatro décadas.