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Anuncios de obras innecesarias y otra vez beneficios para constructoras amigas del Gobierno

En su quinto anuncio de “no obras” -la mayoría no se concretan o son las mismas ya anunciadas en las campañas electorales de 2015 y 2017- Alberto Rodríguez Saá agregó nuevas construcciones de escasa utilidad que suelen enmascarar enormes sobreprecios a través de constructoras muy cercanas al poder provincial.

Tal es el caso de Lumma SA, o LUMA, según cómo tengan ganas de mencionarla en la agencia oficial de noticias del gobierno provincial o en el diario de la familia gobernante para confundir al público, y que en los libros hay empresas diferentes con esos nombres pero todos saben que la constructora de la que se está hablando es la de Raúl Moreno, amigo del poder provincial, a la que según anunció el gobernador le fue adjudicada la obra de reforma de la residencia gubernamental oficial en Puente Blanco para hacer el Centro Oncológico por $185 millones.

Lumma SA pertenece a Raúl Moreno y su familia, fue allanada el año pasado por retención indebida de materiales y la Justicia Federal también la investiga por los aportes realizados a la campaña de Adolfo Rodríguez Saá en 2015. Lumma aportó $700.000  a esa campaña y luego recibió de Alberto Rodríguez Saá obras por 300 millones de pesos en la construcción de La Pedrera y también fue la responsable de la inundación del barrio La Ribera durante la construcción del estadio.

Mientras hay obras vacías, gigantes, que no tienen uso y están abandonadas como la cancha de pelota vasca o el centro ce convenciones de La Punta, el gobernador anunció otra obra de ese tipo. Ahora dice que construirá una réplica del Teatro Club Social de San Luis que, asegura, estará finalizada para noviembre del 2019. Esta sería otra de las obras que viene anunciando con bombos y platillos en lo que ha denominado Mega Plan "Sueños Puntanos".

Ayer firmó la licitación en el Salón Blanco de Terrazas del Portezuelo, que obviamente ganará alguna constructora amiga, y agregó más obras típicas para encubrir sobreprecios: dos miradores en el Complejo de Casa de Gobierno y caminos en las riberas de los ríos Conlara y Quinto.

El teatro sería emplazado en los terrenos donde estaba el viejo hipódromo de San Luis, dijo que la obra tiene un plazo de un año y ya nos imaginamos más cartón pintado a precios descomunales con esos tiempos y la baja calidad de todo lo que se construye a nivel oficial.

El Gobierno provincial no tiene una agenda cultural de importancia, sus espacios (Sala Berta Vidal de Battini, Caja de los Trebejos, etc) permanecen vacíos la mayor parte del año. En su anterior mandato, Alberto Rodríguez Saá quiso llenarlos con espectáculos de temporada estival traídos de Buenos Aires, fracasó, y ya sabemos que no es ni un poquito amigo del semillero artístico provincial del teatro salvo que participe él. Con esta nueva otbra existirá un nuevo negocio de la construcción sin agenda cultural anual como pasa habitualmente con los espacios que maneja el Gobierno provincial. Según el diario de la familia gobernante se hizo un concurso con el Colegio de Arquitectos para este proyecto pero tampoco no hay datos al respecto.

40 millones de pesos se gastarán en un mirador en Terrazas del Portezuelo y en arreglar los alrededores del Dique chico que se encuentra aledaño a las oficinas gubernamentales, todo eso mientras hay colegios en San Luis sin reparaciones, ni calefacción ni baños decentes.

Llega la campaña del 2019, los números de la provincia están mal y el reparto de obra pública es una de las maneras que utiliza el rodriguezsaaísmo para financiarse electoralmente y enriquecer la tropa. Los anuncios del gobernador están en sintonía con los intereses electorales de financiamiento de la política.