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Alberto Rodríguez Saá tiene pesadillas electorales y teme por su futuro político

"Pesadilla es cuando uno piensa en candidaturas" dijo el gobernador en los anuncios de hace dos días y se despegó solo de la posibilidad de sus chances electorales en cualquier instancia porque los números le son esquivos. La frase dejó a varios con dudas ¿al final es cierto que la interna entre los hermanos es para asegurarse la aplicación de la Ley de Lemas para ser oficialismo y oposición al mismo tiempo y dejarle todo servido a su hermano Adolfo?

Con los números puestos por las encuestas a nivel nacional, Alberto Rodríguez Saá está muy por debajo de Agustín Rossi y muchos más abajo de Cristina Kirchner en intención de voto en el sector del cual es circunstancial aliado. Lo que está jugando el actual gobernador es la alternancia con su hermano en el poder provincial, algo que vienen haciendo desde hace más de treinta años.


Esto quedó confirmado cuando en su discurso durante los anuncios, dijo “los últimos meses los puntanos pudimos advertir cómo algunas personas, a mi entender, apresuradas dieron rienda suelta a su campaña electoral con vista a las elecciones del año próximo"

refiriéndose a su hermano y dejando como tontos a todos luego de que él mismo hablara de su posible reelección en el acto realizado en el Ave Fenix. La maniobra es tan burda que ya resulta cansadora y la tomada de pelo a los ciudadanos empezó a descender por el declive del hartazgo.   Luego de haber fogoneado el teatro de la pelea con su hermano y enviado a sus ministros a proponer su reelección, agregó en Terrazas que “no son momentos de candidaturas”. En este juego de alternancia entre los hermanos donde Alberto Rodríguez Saá sabe que a nivel nacional no tiene chance y que su salida será otra vez una probable senaduría nacional o volver a su programa radial Planeta Xilium, siguió alimentando la puesta en escena de la “interna” que es el único camino que tienen los Rodríguez Saá para sostenerse en el poder, uno haciendo el papel de oficialista y el otro de opositor en las próximas elecciones de 2019.

La única pesadilla existente es la que tiene el poder feudal ante la llegada de un final anunciado ya en las elecciones de 2017. Sin billetera provincial no hay más rodriguezsaaísmo. El amor del electorado se acabó hace rato y solo quedó la necesidad de la gente que es lo único que tienen los Rodríguez Saá a su favor y que manipulan para obtener el voto utilizando los recursos de la provincia de manera espuria y discrecional.

Que en las cadenas provinciales, además, se recurra a hacer campaña política para convencer a todos de la puesta en escena con su hermano con vistas a las elecciones de 2019, es el colmo de la tomada de pelo a los puntanos.


La pesadilla de los Rodríguez Saá es que el pueblo ya no los vota por amor sino por espanto ante la falta de empleo en la provincia que gobiernan desde hace 36 años; la pesadilla de haber perdido toda credibilidad, y que ya nadie tiene otra esperanza puesta en ellos más que recibir migajas, situación que por cansancio vislumbra que el fin de esta manera de permanecer en el poder a costa de un pueblo empobrecido está llegando a su final.