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Alberto Rodríguez Saá promete por segunda vez el mismo hospital

El gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá realizó grandilocuentes anuncios de obras cuando aun no se sabe con qué dinero se realizarán. Según anunció ayer, una de las alternativas (la menos probable) es que Nación le pague los juicios; la otra es emitir un bono por el pago de la deuda de los juicios que mantiene con la Nación pero lo que es real es que los fondos necesarios para los obras no existen en este momento.

El anuncio más llamativo fue el del hospital central pues ya lo había realizado hace dos años en campaña y a esta altura los 15 meses que mencionó como tiempo de obra estarían cumpliéndose y no se ha puesto ni un ladrillo. Según el Gobernador, el supuesto y re-anunciado hospital tendría 400 camas, 16 quirófanos y más de 5100 metros cuadrados. Tampoco dio indicios de cómo conseguiría médicos y especialistas teniendo en cuenta que faltan generaciones de graduados locales en medicina para tener un hospital escuela y profesionales propios.

Otro anuncio llamativo fue el destino que le daría a la actual Residencia gubernamental en Puente Blanco. Como si se tratara de un edificio que le pertenece y que no tiene una normativa específica de uso, dijo que lo convertirá en un nuevo Centro Oncológico, donde no habrá radioterapia según sus propias palabras. No hubo definiciones sobre cuál sería la diferencia entre el actual centro oncológico del Policlínico y éste que fue anunciado ayer, o si el nuevo reemplazaría al otro.

Es sabido que actualmente las terapias oncológicas específicas son derivadas a Mendoza y otras provincias con centros de alta tecnología en radioterapia y especialistas oncológicos, principalmente por la falta de complejidad local en aparatología y la falta de especialistas para tratar los distintos tipos de cáncer. Eso no impidió que otra vez Alberto Rodríguez Saá de rienda suelta a sus afirmaciones fuera de toda realidad cuando dijo “será un hospital que resuelve los problemas nuestros y está pensado en solucionar los problemas de Mendoza, de San Juan, de Río IV, de La Pampa. ¿Por qué nosotros no podemos ser un centro de inteligencia en la Argentina? ¿Por qué no podemos prestar servicios a Buenos Aires?”, preguntas bastante inocentes cuando ni siquiera tenemos complejidad pediátrica en la provincia y es sabido que esa excelencia solo se logra con décadas de formación de profesionales e inversión en capacitación y acumulación de experiencia coordinada a dar respuestas de salud.

San Luis no posee un sistema de turnos como el de los hospitales públicos mendocinos, por mencionar algo básico. Pensar en solucionarle los problemas a provincias vecinas que son las que están salvando hoy a los pacientes puntanos graves es cuando menos un chiste de mal gusto.

También hubo anuncios de creaciones de salas de salud en el interior de la provincia, que ya se han mencionado antes en otros discursos y que todavía no han sido iniciadas. Otra vez, no sabemos con qué profesionales conformarán los equipos médicos. Ya no nacen los chicos en sus pueblos, ahora ni siquiera les pueden enyesar un brazo en los hospitales del interior y son derivados a San Luis o a Villa Mercedes.

Tal vez los entusiasmos deberían ser más realistas en los discursos porque a esta altura ha quedado claro que anunciar una obra no es hacerla, y construir un sistema de salud no es solo levantar edificios.